Buscar
PANC
Publicado: Lunes, 23 de junio de 2014

Adriana Hoyos

Serie: Poetas colombianos


Adriana Hoyos nace en Bogotá, se traslada en su infancia a Barcelona. Estudia violín, cine y literatura. Dirige los cortometrajes: "ELEGíA", "HOTEL SANTA FE", "BENEYTO DESDOBLáNDOSE". Desde sus inicios en el año 2000, dirige el Festival VISUAL CINE NOVíSIMO. En el año 2005 funda la productora de cine y televisión LA HUELLA DEL GATO.


En 2009 Publica "LA TORRE SUMERGIDA" Barcelona, March Editor.
En 2013 "LA MIRADA DESOBEDIENTE" con Devenir Editores, Madrid .
Textos suyos han aparecido en diversas revistas de América Latina y Europa. Actualmente se desempeña también como directora de Comunicación de CIMA, Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (España).



Caminos de agosto

Sé que habité contigo ese instante
Entre destellos rojizos y naranjas
Nos deslizamos ebrios hacia la tarde
Envueltos en fragancias húmedas

Llevabas un sombrero blanco
-Estabas quemado por el sol-
Filamentos de paja dorada
Se entrelazaban con tu ropa

Caímos cubiertos de espigas
Enredados por hebras de luz
Y tus labios entre sueño y delirio
Buscaron temblorosos los míos

Sé que habité contigo ese momento
Donde la felicidad se derramaba
Sin tregua sobre la tierra gruesa
Entonces supe que aún estaba viva

(de Este lado del paisaje, del libro inédito Cartografías de la ciudad)


Los baños

(Confesionarios del siglo XXI)

Celdas de retiro donde recuperarnos
De la dañina luz del día y del bullicio
De la asfixiante verborrea del mundo

Improvisados templos
Donde se deposita lo inconfesable
O mejor aún donde por fin a solas
Confesamos ante nosotros mismos

Frente al espejo sin aristas
Nos lavamos las manos
Somos iguales un instante

Aquí se fotografía
La calavera del tiempo
Se ensordina el solitario orgasmo
Del estaño aflora el grito

Entre blancas baldosas
Te atrapará ilimitado
El espacio de tu ser

(de El Destino a cada paso, del libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



Tarde de domingo

Tarde púdica de domingo
Cuando el alma se guarda en caja fuerte
Como pozo ciego y subterráneo
Cuando todo parece detenido

Tarde de perros
Que aúllan en los arcos de la plaza
Sillas encadenadas al muro
Ventanas cegadas por el acero

Tarde de domingo para perder el ánimo
Para perder el tiempo
Para perderse a sí mismo
Ciudad desierta secretamente mía

(de El Destino a cada paso, libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



En un hotel barato fingiendo una película de Wong Kar Wai

Ellos suben y bajan por la escalera de hierro
La que lleva a ninguna parte
La mirada desobediente se imprime en sus cuerpos

Una voz al otro lado de la puerta
Habla de amor y de tiempo
Si se pudiera apurar el placer

Sobre el papel pintado hay rojos círculos
En las paredes aún palpita el deseo
El humo azul cubre las persianas

Ellos suben y bajan por la escalera
él escucha en la radio melodías familiares
Y en la habitación de al lado se juega una partida

As de bastos
¿Será el triunfo quizás?
Mañana él se habrá ido

Ella subirá y bajará la escalera
Hacia ninguna parte
Hacia sí misma

él viajará en tren
La mirada perdida en el paisaje
En sus pensamientos
Una sola idea obsesiva

Ella

Con su equipaje atravesará la noche
Jugará de nuevo otra partida
Un siete de espadas
La soledad lo habita

(de El Destino a cada paso, libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



Letanía del miedo

Tengo miedo y no debería
Pues conozco la escalera al cielo
Las nubes atadas a los pájaros
Las risas de las mariposas

Tengo miedo y no debería
Pues conozco los discursos de la luz
Pero hace frío y es de noche
Y todo es denso vertical y cortante

Tengo miedo de ser dos o ninguno
De estar sola siempre a tu lado
Tengo miedo de estas manos
De este brazo de esta espalda

Y esa voz al otro lado del teléfono
Lava pura en el estómago de este océano

Me han enseñado a pensar en infinitos
Me han revelado los arpegios del silencio
Pero tengo miedo de mí misma
Enemigo cosido a mi piel

Que me acompaña cada día
Como una lengua muerta
Como una sombra escasa
Como un padre nuestro

Tengo miedo y ya es de día

(de La vida a sorbos, libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



A un poeta nacido en Peshawar

Al lado de ese árbol ha pensado
En el interrogante de la esfinge
En la palabra de la Sibila
En el abismo del libro
En el sueño que clausura su boca

Por la puerta estrecha
él atravesará el desierto
Y noche tras noche
Día tras día
Aprenderá la desnudez del hombre

Los tonos y los matices del alba
El grito que surge del silencio
El desafío de la memoria

(de Entre la palabra y el olvido, libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



Movimientos

Escamoteo la nada
Me vuelvo mesa y silla
Y arriba en la lámpara
Me vuelvo gato y maúllo

Hiero la cuerda
Que revienta el alma
Disuelvo la frontera
Que de todo me separa

Soy la puerta
Que me contiene
Me expulsa
Me encierra o se abre

Puedo atravesarla
Dejarla atrás
Al fin y al cabo
Soy sólo tiempo

(de La vida a sorbos, libro La mirada desobediente. Editorial Devenir, Madrid 2013)



III

Ahora ni siquiera te acompañan el tormento o la pena
Niño que huyes para abrir las heridas de lo que no fuimos
De lo que nunca seremos
Esa vaga fractura de existir

¿Quién eres tú transeúnte de todas las orillas?
Incapaz de asumir el desarraigo
Ajeno a lo que más deseas
Perseguido por el tiempo

Hay un caracol sobre el vidrio de tu ventana
Cómplice de tus visiones

Cae la noche húmeda
Como piedra en tu boca
Cierra los ojos y siente cómo la voz no te alcanza

(de Esa vaga fractura, libro La torre sumergida, March Editor, Barcelona 2009)



Instantánea

Quieta inmóvil
Frente a la cámara
Apenas sonrío

Que parezca que estoy viva
Que parezca que estoy muerta

Sólo soy carne de foto

(de Un duro rival, libro La torre sumergida. March Editor, Barcelona 2009)

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net