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Publicado: Viernes, 04 de julio de 2014

Gustavo M. Galliano


Gustavo M. Galliano (1965). Poeta, escritor, docente e investigador universitario. Reside en Rosario, Santa Fe, República Argentina. Su pasión por las letras le impulsó a elaborar su propio espacio en el medio literario. Y éste lo recibió de parabienes. Recibió numerosas distinciones nacionales e internacionales. Fue honrado con la designación como Jurado en diversos certámenes literarios de Poesía y Narrativa, y ha sido premiado para prologar importantes poemarios a nivel internacional.

Gustavo M. Galliano
Ha publicado el libro de cuentos breves LA CITA, que pronto verá a luz su segunda edición.
Tiene registrados y prontos ha editarse un nuevo libro de narrativa con el nombre de "Un Dragón en el Acuario" y el poemario "Ocultos tras la bruma". Los escritos de Galliano se han traducido en diversos idiomas. Actualmente se desempeña como Columnista Especial y Colaborador Permanente en revistas de Literatura y Arte.
Es Miembro Fundador de Naciones Unidas de las Letras (UNILETRAS), con sede central en Colombia y alcance mundial, de la cual participa activamente aplicando en escuelas y colegios el Proyecto Semillas de Juventud. Entre algunas organizaciones literarias integra la Unión de Escritores HispanoMundiales (UHE), la Red de Escritores en Español (REMES), Poetas del Mundo, etc.


Ocho poemas de Gustavo M. Galliano



SER QUIEN FUI

Sobre la barca que abarca,
no sé si vengo o si voy,
no sé si es trascendente,
lo importante resulta si soy.
Escudo del guerrero brillante,
murmulla el alma triste,
lento el cuervo lanza su graznido,
en el bosque turgente de tu voz.
El prado de las gaviotas
encadenados en islas
reclaman su potestad,
sobre la tierra de redes.
En el país de anillos de oro,
expuse mis intenciones,
intempestivo, impetuoso,
pleno, confiado en aquél muérdago.
Pero el faro de tu frente,
venció a la espada de la boca,
y aquella actitud de Diosa,
transformose en águila que come avena.
Fui gentil sedal en primavera,
pero nada floreció ni solicito carnada,
hoy me retraigo en lecturas,
de poetas más prosaicos.
Huirán de mí las golondrinas,
las naves, las flores y las armas,
pero los libros me amaran siempre,
las palabras me acariciaran las sienes.
Fui longevo nombre de renombre,
bronce que talla quien ni siquiera conoce,
hoy crecen niños con mis libros,
y soy feliz, desde no sé dónde.


NUNCA PASIóN NUNCA

Se rebeló a creer en un Dios,
omnipotente y jactancioso,
y su hoy pagano se arrodilla,
ante una cruz, una equis, una esfera.
Deseó llegar a ser inmortal,
y se tatuó el rostro de Dorian Gray
hoy gime sus lamentos,
marcando en el fango su desliz.
Se rebeló a creer, creyendo,
bebió de su propia bilis candente,
se arrepintió y gimió, titubeante,
más no hubo ángeles insurgentes.
Se despertó y encontró despojos de Sol
cocinando una aurora pretérita y ausente,
pidió perdón, masculló disculpas,
pero era tarde para creyentes o augures.
Se lamentó por no creer en algún Dios,
se lamentó por deambular en solitario,
solo y cansado se entumeció, masticando gusanos,
en sombra peñasco, cima hosca de montaña.


NOS VERáN CAER

Nos verán caer
esquirlas del pasado
de un pasado tan cruel,
que nos desnuda e inmola.
Nos verán estrellar,
en sueños anhelados
que el inerte sopor
no logró revelarlos.
Catapultándonos,
el Reino Real se mofa,
y con suprema crueldad,
todo amor destroza.
Muro de gran maldad
no detendrás el viaje,
Muro del gran dolor
absurdo y cruel montaje.
Claroscuros ya,
untados de cenizas,
tejiendo nuestra piel,
pasearemos por Niza.
Quizás por Montparnasse,
bendeciremos almas,
y al soñar, soñar,
encenderemos la hoguera.
Nos verán caer, caer,
en esquirlas de otoño,
sueños de escarcha gris,
sonrisa de ciertos Demonios.


EN MIS ATARDECERES

Uno está enamorado cuando se da
cuenta de que otra persona es única.

Jorge Luis Borges

Agazapado en la cima de mi debilidad
implorando a Dioses o Bestias me liberen,
no vano ha resultado el sacrilegio,
bendigo a la pasión, mientras tú duermes.
La descarada adolescencia te bendijo,
desgarrando con lustros e inocencia a mi alma,
maldito peso de esta extirpe no anhelada,
piedra sobre piedra, murallas de abrazares.
Hete allí mi amor, pletórica de sueños,
limpia de pecados, sana de maldades,
que me redime sublime hasta embriagarme,
y engañarme: no son mis alas de gárgola, sino de ángel.
Nado sobre mis pasos, recorro mis palabras,
intuyo la fruta de tus labios, y si fuera pecar
efervescencia y descaro, fuego que marca,
soy la pasión, eres el ansia.
Mi complacencia, tus desplantes, huracanes,
círculos sociales, esferas ovoidales,
culturas uniendo sexos, nuestra pasión,
esa canción, y París siempre latente.
Longevos berrinches intrascendentes,
comprendo a Nietzsche, no tus desplantes,
me enardece tu sonrisa, tus ojos ámbar,
tu egoísmo emocional tan lujurioso.
Madurez ¡tanto importa la mosca, dulce baya!
me yergo ante tus besos apasionados,
aprisionada mi alma en la mazmorra
de la eterna juventud en marfil tallada.
Pleitesía a piel tan suave, fragante y generosa,
que me seduce con descontrol y condescendencia,
encendiendo las farolas premonitorias,
hacia los infiernos más temidos y más deseados.
Y en la parafernalia del orgasmo compartido
me desintegro, suplicando a las ánimas me reconstruyan
implorando un lapso más, para contemplar,
la belleza e inteligencia de tu audaz esencia.
Acto de burdo arrojo, en desborde emocional, cito
al Tristán Bernard enardecido: "Los amores son como las setas,
que no sabe uno si son venenosas
hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde"


PAZ IN ETERNUM

Hubo tiempos en los cual
las guerras templaron aceros,
y entre montañas de muerte,
se levantaron nuevos templos.
Hubo tiempos en los cual
se traicionaron hermanos,
y entre fragores de suerte,
se erigieron buenos sueños.
Pude soñar una paz tan silente,
que se arraigo en nuestros cuerpos,
cual ventura más causal, sinceramente.
Y decidí defender, la paz por sobre el Khrónos,
poniendo a prueba mi constancia, mi fe más enorme,
a cambio de acero dí, de mi ser el compromiso.


SUSURROS DE LA NOCHE

El aura de la noche
gime en avalanchas,
serpenteante, candorosa,
transpirando color.
Montada sobre nubes
tus brazos, cual férreas aspas,
emprenden cabalgatas, eternas,
por sobre el éxtasis del amor.
Remolinos de seda,
entrelazados al gozo,
mientras espasmos fragorosos
beben aguardiente del crear.


PULSACIONES

Perlas nacaradas de sal
corrompen tus encías con sonrisas,
bebiendo el peregrino sudor de mirra,
la flema del ajenjo, ángel desértico.
Letras circulando arterias
en el corazón vertiginoso del alma,
cual biblioteca humana transmigrada
bifurcándose por venas y vectores.
Manos vacías de tímidas caricias,
brazos exiliándose de abrazos,
vano será cada latido entonces
si esos ojos se hacinan en sus cuencas.
Músculos amnésicos de tensiones,
tendones distendidos, holgazanes,
fortaleza erigida en ruina ardiente,
Infierno de la otrora joven Muralla.
Destellos implosivos, disonantes,
música del alma amarrando ensueños,
desesperados tulipanes sofocando puentes
y ante el menor desliz truenan Tocata y Fuga.
Cartas de amor jamás escritas,
rostros desfibrilando memorias,
cartílagos de pasión deshilachados,
derrotero del olvido perpetuo y marmóreo.
Letras, caricias y abrazos,
pasión y sensualidad anquilosadas,
braman las perlas rumbo al averno sensitivo,
pulsaciones aceleran el beso, in eternum, a tu cuello.



DE CUMBRES Y GOCES

Irrumpo en la cima
turgente de tus pechos,
y me deslizo
bañándote de luna.
Por la planicie marfil,
donde tu vientre,
desemboca afiebrado
en plena tundra.
Y a paso de machete,
embisto enceguecido,
contra la húmeda oscuridad
del Gran Deseo.
Y en el vórtice fugaz
de lava y fuego,
inundo de semillas tu caverna,
con vértigo ciclópeo, jadeos.

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EL DIALOGADOR
Por Gustavo Marcelo Galliano
Rosario - Santa Fe - Argentina

- "Y concluyendo pues entonces, éste ha sido el relato de mi vida, la historia vívida que me ha tocado en suerte.
Habrá podido comprobar que ha sido, quizás, excesivamente fuerte, eróticamente violenta no sé su sana opinión demasiada tragedia -escasa dicha- pero si de algo he de jactarme es que si bien Dios me lo diagramó complicado, supe salir adelante, pues a cambio del sufrimiento padecido me ha dotado de ciclópea tozudez y lacerante perseverancia. Claro que sí!... pero -Oye tú eh despierta mujer!... que te has babeado hasta el vestido, y de mi saco la manga. Anda que estás a punto de desmoronarte vamos que pido otro trago.
Que sea doble para los dos, buen hombre!
Pues y aquí vamos entonces, y atiende ya que es la tercera vez que la repito, y no soy de aquellos que gozan del divulgarlo préstame atención en ésta.
Que siendo yo muy pequeño, me destacaba del resto, y era a la vez muy elogiado, por ser un orador tan locuaz y rutilante".

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