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Publicado: Domingo, 10 de agosto de 2014

Jorge Carrera Andrade

Serie: Grandes poetas ecuatorianos


Jorge Carrera Andrade (Quito, Ecuador, 1903-1978). Poeta, ensayista, traductor y diplomático. Su obra está traducida a varios idiomas.


Publicó en verso: Estanque inefable (1923); La guirnalda del silencio (1926); Boletines de mar y tierra (Barcelona, 1930); Rol de la manzana -1926/1929 (Madrid, 1935); El tiempo manual (Madrid, 1935); Biografía para uso de los pájaros (París, 1937); La hora de las ventanas iluminadas (Santiago de Chile, 1937); Microgramas (Tokio, 1940); País secreto (Tokio, 1940); Registro del mundo. Antología poética. 1922-1939 (1940); Canto al puente de Oakland (Stanfor, 1941); Poesías escogidas (Caracas, 1945); Lugar de origen (Caracas, 1945); Canto a las fortalezas volantes. Cuaderno del paracaidista (Caracas, 1945); El visitante de niebla y otros poemas (1945); Aquí yace la espuma (París, 1950); Familia de la noche (París, 1953); Edades poéticas -1922/1956- (1958); Moneda del forastero (Dijon, 1958); Hombre planetario (Bogotá, 1963); Mi vida en poemas (Caracas, 1962); Los primeros poemas de Jorge Carrera Andrade (Caracas, 1962); Floresta de los guacamayos (Managua, 1964); Crónica de las indias (París, 1965); Poesía última: Hombre planetario. Floresta de los guacamayos. Crónica de las Indias. El alba llama a la puerta (New York, 1968); Prosa y poesía de Jorge Carrera Andrade (Holanda, 1968); Libro del destierro (Dakar, 1970); Misterios naturales (1972); Vocación terrena (1972); Obra poética completa (1976); Jorge Carrera Andrade: los caminos de un poeta -obra poética completa- (Quito, 1980); Antología poética (Quito, 1990). Además los libros de Ensayo: Cartas de un emigrado (Quito, 1933); Latitudes (Quito, 1934); Guía de la joven poesía ecuatoriana (Tokio, 1939); Indice de poetas franceses modernos (Santiago de Chile, 1940); Ecuador Sheds its Blood for Democracy and Security of Wstern Hemisphere (San Francisco, 1941); Mirador terrestre. La República del Ecuador encrucijada cultural de América (New York, 1943); Rostros y climas (París, 1948); La tierra siempre verde -El Ecuador visto por los cronistas de Indias, los corsarios y los viajeros ilustres- (París, 1955); El camino del sol -Historia de un reino desaparecido- (Quito, 1959); Galería de místicos e insurgentes -La vida intelectual del Ecuador durante cuatro siglos: 1555-1955- (Quito, 1959); Poesía francesa contemporánea (Quito, 1961); Viaje por países y libros (Quito, 1961); Presencia del Ecuador en Venezuela (Quito, 1963); El fabuloso reino de Quito -Historia del Ecuador desde sus orígenes más remotos hasta la conquista española- (Quito, 1963); Carrera Andrade en la Academia -dos discursos- (Quito, 1963); Radiografía de la cultura ecuatoriana (Managua, 1964); Interpretación de Rubén Darío (Managua, 1964); Retrato cultural del Ecuador (París, 1965); Interpretaciones hispanoamericanas (Quito, 1967); Las relaciones culturales entre el Ecuador y Francia (Quito, 1967); Reflexiones sobre la poesía hispanoamericana (Quito, 1987). Memorias: El volcán y el colibrí (México, 1970).


CUADERNO DEL PARACAIDISTA

Sólo encontré dos pájaros y el viento,
las nubes con sus mapas enrollados
y unas flores de humo que se abrían buscándome
durante el vertical viaje celeste.

Porque vengo del cielo
como en las profecías y en los himnos,
emisario de lo alto, con mi uniforme de hojas,
mi provisión de vidas y de muertes.

Del cielo voy bajando como el día.
Humedezco los párpados
de aquellos que me esperan: he seguido
la ruta de la luz y de la lluvia.

Buen arbusto, protéjeme.
Dile, tierra, a tu surco mojado que me acoja
y a ese tronco caído
que me enseñe el calor, la forma inerte.

¡Aquí estoy, campesinos europeos!
Vengo en nombre del pan, de las madres del mundo
de toda la blancura degollada:
la garza, la azucena, el cordero, la nieve.

Fortalecen mi brazo ciudades en escombros,
familias mutiladas, dispersas por la tierra,
niños y campos rubios viviendo, desde hace años,
siglos de noche y sangre.

Campesinos del mundo: he bajado del cielo
como una blanca umbela o medusa del aire.
Traigo ocultos relámpagos o provisión de muertes,
pero traigo también las cosechas futuras.

Traigo la mies tranquila sin soldados,
las ventanas con luz otra vez, persiguiendo
la noche para siempre derrotada.
Yo soy el nuevo ángel de este siglo.

Ciudadano del aire y de las nubes,
poseo sin embargo una sangre terrestre
que conoce el camino que entra a cada morada,
el camino que fluye debajo de los carros,

las aguas que pretenden ser las mismas
que ya pasaron antes,
la tierra de animales y legumbre con lágrimas
donde voy a encender el día con mis manos.

De últimas noticias del cielo (1944)





INVENTARIO DE MIS úNICOS BIENES

La nube donde palpita el vegetal futuro,
los pliegos en blanco que esparce el palomar,
el sol que cubre mi piel con sus hormigas de oro,
la oleografía de una calabaza pintada por los negros.
las fieras de los bosques del viento inexplorados,
las ostras con su lengua pegada al paladar,
el avión que deja caer sus hongos en el cielo,
los insectos como pequeñas guitarras volantes,
la mujer vista de pronto como un paisaje iluminado por un relámpago,
la vida privada de la langosta verde,
la rana, el tambor y el cántaro del estómago,
el pueblecito maniatado con los cordeles flojos de la lluvia,
la patrulla perdida de los pájaros
-esos grumetes blancos que reman en el cielo-,
la polilla costurera que se fabrica un traje,
la ventana -mi propiedad mayor-,
los arbustos que se esponjan como gallinas,
el gozo prismático del aire,
el frío que entra a las habitaciones con su gabán mojado,
la ola de mar que se hincha y enrosca como el capricho de un vidriero,
y ese maíz innumerable de los astros
que los gallos del alba picotean
hasta el último grano.

De País secreto (1939)






MICROGRAMAS


CONCHA MARINA

Entre la arena, es la concha
lápida recordativa
de una difunta gaviota.


***


TORTUGA

La tortuga en su estuche amarillo
es el reloj de la tierra
parado desde hace siglos.

Abollado ya se guarda
con piedrecillas del tiempo
en la funda azul del agua.


***


NUEZ

Sabiduría comprimida
diminuta tortuga vegetal,
cerebro de duende
paralizado por la eternidad.


***


TIERRA DE PáJAROS

Es América entera
inmensurable pajarera.

En el amanecer sonoro
cada árbol es un coro.

Hay tantas alas en vuelo
que alzan América al cielo.


***


MECANOGRAFíA

Sapo trasnochador: tu diminuta
máquina de escribir
teclea en la hoja en blanco de la luna.


***


ARAñA

Araña del suelo:
charretera
caída del hombro del tiempo


***


LO QUE ES EL CARACOL

Caracol:
mínima cinta métrica
con que mide el campo Dios

De Microgramas (1926)






FORMAS DE LA DELICIA PASAJERA

El pájaro y el fruto: forma pura
cárcel uno de miel y flor de vuelo
el otro, en una altísima aventura
como un cáliz de plumas por el cielo.

Prisioneros los dos de su hermosura
que acaba nada más en sombra y hielo
ya gustado el tesoro de dulzura,
ya el puñado de plumas en el suelo.

Fruto cogido, inerte ave viajera,
canto y color del mundo mutilados,
formas de la delicia pasajera.

En un destino idéntico apresados,
escapar en su aroma el fruto espera
y el pájaro en sus vuelos deslumbrados.

De Aquí nace la espuma (1948 - 1950)






AQUí YACE LA ESPUMA

La espuma, dulce monja, en su hospital marino
por escalones de agua, por las gradas azules
desciende hasta la arena con pies de luna y lirio.
¡Oh Santa revestida con vellones de oveja!
Les dan una final cura de cielo
a las rocas heridas tus altísimas vendas.
¿De dónde tanta nieve caminante,
tantas flores saladas
y despojos de cirios y camisas de ángeles?
¡Oh monja panadera! De cristalinos hornos
fríos de eternidad, sacas infatigable
tus grandes panes blancos y esponjosos.
Despliegas el mantel de un festón de infinito
en donde el horizonte, en su plato de nubes,
sirve el manjar del sueño y del olvido.
También, obrera nívea, eres enterradora:
Llevas hasta la arena en paletadas
montones de cadáveres de pálidas gaviotas.
Ruedan sobre la orilla tus vanas esculturas
que pronto se deshacen
en un mármol soluble, en ingrávidas plumas.
Móvil, caída nube, al chocar con la tierra
expiras, pero se alza entre las rocas
cual fantasma gaseoso tu presencia.
Arremangado el manto sonante, casta monja
recorres suspirando
tu plantación errante de magnolias.
¿Con material de garzas y medusas
tu flotante y blanquísimo cimiento
va a sostener acaso la ideal arquitectura?
¡Frontera del abismo, guardada por palomas!
Tu ejército nevado avanza hacia la tierra
¡oh monja capitana! en batallas de aurora.
En la arena o las rocas hallas tu fresca tumba;
mas vuelves a nacer a cada instante
y sin pausa atesoras en las conchas tu albura.
De las fieras del mar balsámica saliva
acaricia tus plantas de cristal y de hielo,
¡Santa Espuma, difunta en las gradas marinas!

De Aquí nace la espuma (1948 - 1950)

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