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Publicado: Martes, 19 de agosto de 2014

Jorge Enrique Adoum

Serie: Grandes poetas ecuatorianos


Jorge Enrique Adoum (Ambato, 1926 - Quito, 2009). Poeta, ensayista y narrador.

Entre sus principales poemarios se encuentran Ecuador amargo (1949), Notas del hijo pródigo (1951, 1959), Los cuadernos de la tierra [i. Los orígenes; ii. El enemigo y la mañana (Premio Nacional de Poesía, 1952), iii. Dios trajo la sombra (Premio Casa de las Américas, La Habana, 1960), iv. El dorado y Las ocupaciones nocturnas (1961)], Yo me fui con tu nombre por la tierra (1964), Informe personal sobre la situación (Madrid, 1973), No son todos los que están (antología personal, Barcelona, 1979), El amor desenterrado y otros poemas (1993), Ni están todos los que son (antología personal, 1999), Claudicación intermitente (antología personal, México, 2008). Publicó también teatro y novela. Mereció el Premio Xavier Villaurrutia (México, 1976) por la novela Entre Marx y una mujer desnuda. En 1989 el gobierno ecuatoriano le otorgó el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo en reconocimiento a la totalidad de su obra.





ECUADOR

1. La geografía

Es un país irreal limitado por sí mismo,
partido por una línea imaginaria
y no obstante cavada en el cemento al pie de la pirámide.
Si no, cómo podría la extranjera retratarse
perniabierta sobre mi patria como sobre un espejo,
la línea justo bajo el sexo
y al reverso: "Greetings from la mitad del mundo".
(Niños, grandes ojos rodeados
de esqueleto, y un indio que se llora
montañas de siglos tras un burro).


2. La memoria

Cariada el alma, duele en el nervio de la raíz
ese pasillo, y yo, perro de Pavlov, voy de un salto
a sentarme a la puerta de la hojalatería
(allí siempre era de día) a husmear la calle
por la que me fui a volver y me siguen pegando.
Cuando no se tiene patria todavía sino
esa tristura irremediable debajo del orgullo,
patria es el bolsillo de la memoria de donde
saco esto: la indiada amazorcada en la borrachera
de la misa y desgranada a puntapiés el domingo de tarde,
el cementerio a donde acompañé a tanto compañero
de la escuela a repasar las tablas de la ley: esto,
trozos de un animal antiguo, esto me basta, reconstruyo
íntegro el tórrido patriótico paleolítico folklórico,
las cuarteaduras de la república, la greda consuetudinaria
en que resbalamos a gusto. (Tú también, huesito
de dinosaurio, tu tobillo por donde estás atada
a mí, gran descuartizada, y tu otro tobillo
por donde estás atada, porque yo soy tu destierro.)
Y la canción con que arrullan al asesinado
para que se muera sin decir nada
y con que hacen sufrir al perro
para ver cómo se llena su glándula.
De gana. Por puro experimento.


3. La historia

Nadie eligió a la iguana: saurios
periodos militares: primer lunes
de la tierra donde el pleistoceno es todavía
ese futuro de que habla el bolchevique.
Cuando atraca la Beagle, el cuadrumano autóctono
aún no se ha enterado de que ha vencido a Dios
y se asusta, se persigna con sal, arrepentido:
"Solo el buitre tiene razón". (La tortuga,
con su tristeza histórica, sigue arrastrando
su pereza caparazón a cuestas.)
Islas de volcán
y bestia, datos de Darwin.
Una fauna
lenta hambrienta lo persigue en el paisaje
hambriento: solo el buitre gobierna.
"Acosado
por propalar rumores falsos sobre la selección
de las especies y la supervivencia del más fuerte."

Hablaba de los compañeros desterrados.

De Curriculum Mortis ("Informe personal sobre la situación", 1973)





YO ME FUI CON TU NOMBRE POR LA TIERRA

Nadie sabe en dónde queda mi país, lo buscan
entristeciéndose de miopía: no puede ser,
tan pequeño ¿y es tanta su desgarradura,
tanto su terremoto, tanta su tortura
militar, más trópico que el trópico?
Tampoco
lo sé yo, yo que lo amo a pesar de mis jueces
(la Corte se reúne en el café las tardes
y ni un testigo sino mi taza que pagaron
una vez). Y, condenado a muerte en su dulce
calabozo, abro los ojos de vez en cuando,
lo veo igual y le pregunto: ¿Qué siglo
será hoy, dónde se esconde el corazón
para hacerme doler?
Si de la tierra
no te quedara amar sino el paisaje, si solamente
te faltara la espada agresiva de la luz.
Pero no es ése el caso. Sucede que no estoy
orgulloso de mi aldea, ni de su río, el único
que sigue siendo el mismo bañándote cien veces,
ni de la cometa que enarbolaba el polvo
en el mercado. No me dejan estarlo, no me han dejado
nunca unos señores compatriotas, cincuenta
años en la misma esquina calculando
los mismos asuntos importantes -el mundo
sólo va de tu bolsillo a su bragueta- y ven
pasar el tren y no lo toman, ven acercarse
el día pero se acuestan, ven la vida pasar
pero regresan y animal, voluntariosísimamente,
se amarran por el cuello al palo de la iglesia.

Debo estar orgulloso ¿de qué, si la ternura
solteronas de ambos sexos me robaron en la infancia,
aprovechando que no estuve? ¿Y lo demás, cuando
indagan si es aún una colonia pobrecita,
con la cabeza a un lado, mientras le abren
la blusa democráticamente? ¿Qué puedo
contestar si ven la fecha de hoy y notan
que vive el encomendero todavía en su fósil,
si me miran llevando un indio de la mano,
aterido de patrón y tiempo, intacto en la obediente
piedra, estatua para adentro, con que lo
llenaron?
Ah si fuera dable por un día
limpiar el amor de todo cuanto es cierto,
como cuando nos toca los párpados el delirio.
Porque a veces no es posible tolerar a la madre
con sus cosas.
Quisiera entonces que no encuentren
la lupa, que no miren de cerca lo difícil, eso
no nuestro, tan desprecio, tan asco. Pero insisten
y como soy patriota digo: "Sucede que los Incas".

En dónde queda, di, di qué le hicieron.

De Yo me fui con tu nombre por la tierra (1964)





PROHIBIDO FIJAR CARTELES

Despiertas casi cadáver cuando el reloj lo ordena,
el día no te espera, hay tanto capataz que mide
el milímetro del centavo que se atrasa por ti,
bebes el café que te quedó de ayer y sales
consuetudinario PROHIBIDO CURVAR A LA IZQUIERDA
y casi PROHIBIDO PISAR EL CéSPED pisas el césped
porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano
y durable, PROHIBIDO CRUZAR sin saber para qué lado
ir ni para qué PROHIBIDO ESTACIONARSE porque no puedes
parar la maquinaria infatigable con tu dedo
sólo porque te entró una astilla en el alma,
OBEDEZCA AL POLICíA así es más fácil, saluda,
di que sí, que bueno, PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR
y quitándole dócilmente el sombrero estupefacto
PONGASE EN LA COLA anuncia tu hereje necesidad
de trabajar en lo que fuese, NO HAY VACANTES,
tal vez el año próximo por la tarde, pero no te dejan
dejar para mañana lo que puedes morir hoy
y aguantas y volverás cuanto te llamen PROHIBIDO
USAR EL ASCENSOR PARA BAJAR con tus piernas, para eso
las tiene gratis desde el último accidente,
NO SE ACEPTA RECLAMOS, para que vayas de guerra
en guerra con tu himno nacional SONRíA, tu banderita,
la patria a la que le debes tanto, como todos,
pero ten cuidado, imbécil: por ir pensando en tu metafísica
descosida ibas a entrar en el parque público
PROHIBIDA LA ENTRADA, zona estratégica, tú , negro,
humano, perro cívico, civil, SILENCIO, y tú sabes
que no debes PROHIBIDO PORTAR ARMAS, eso también
se sabe y tampoco los proyectos de amor, los aromas
futuros, no suena todavía la sirena de las seis,
PROHIBIDAS LAS HUELGAS que es cuando puedes pensar
LEA SELECCIONES TOME COCA-COLA PROHIBIDO ESCUPIR
hombre libre de este país libre del mundo libre,
y acatas las yuntas formidables de los diarios
y agradeces: otros piensan por ti y les cuesta
para que sigas libre, no te llames PROHIBIDO
USAR EL TELéFONO sólo para tener quién pregunte
por ti PROHIBIDAS LAS VISITAS EN LAS HABITACIONES
vayan a creer que estás enfermo, PROHIBIDO FORMAR GRUPOS,
porque tú, individuo, aislado, alicaído, con el vientre
pegado al paladar que te sabe a medalla, eres inofensivo;
mejor apágate la luz, deja para algún días los rencores,
ponte en toque de queda, métete en ti, prolóngate
durmiendo para que vuelvas a amanecer, heroico
de puro testarudo, a leer las nuevas instrucciones
para hoy como un estado de sitio: prohibido tener
libros de Marx y otros libros, prohibido llevar los cabellos
como te dé la gana, prohibido ir a China, prohibido
besarse en los parques, prohibido tener fotografías
del Che, nombrar al Che, leer al Che y otros autores,
prohibidas las faldas cortas, las películas suecas,
las canciones de Bob Dylan, los dibujos de Siné,
prohibido hablar mal del gobierno, prohibida
la información sobre los grupos subversivos, prohibidas
todas las manifestaciones, queda prohibida la lucha
de clases ha dicho el Presidente, y sigues, aguantón
y cobarde, sólo porque el instinto, él también,
quién lo creyera, te colgó su letrero: SE PROHIBE MORIR.

De Curriculum Mortis ("Informe personal sobre la situación", 1973)

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net