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Publicado: Sábado, 23 de agosto de 2014

Carlos García Rad

Serie: Poetas venezolanos


Carlos García Rad. Poeta venezolano, nacido en la ciudad de San Cristóbal, Edo. Táchira, el 10 de noviembre de 1974, Licenciado en Letras mención Historia del Arte en la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. En el año 2000 es primer Premio Daes de Poesía de la ULA con publicación de El libro de las luciérnagas.


Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
San Juan de la Cruz




CUANDO SE APAGó EL RELáMPAGO

Nunca fue tan oscura la noche
Como cuando se apagó el relámpago
Dejándonos ciegos y solos
En la tormenta nocturna
Enfrentando la sonora majestad del trueno...

Vamos ciegos como poetas
Creando el mundo
Con pájaros de fuego
Con pájaros de agua
Con pájaros de tierra
Con pájaros de viento
Con pájaros que cantan

Y así vamos:
Lanzando luciérnagas
Entre las tinieblas

Como Demiurgos cansados
Caminamos por cementerios de universos
De intentonas de mundos
De conatos de cielo...

Y nunca fue tan oscura la noche
Como cuando se apagó el relámpago
Dejándonos ciegos y solos
En la tormenta nocturna
Enfrentando la sonora majestad del trueno...





LONTANANZA

No sé mirar a lo lejos sin sentir que estoy lejos de algo lejos de todas partes en medio de un mar sin islas ni continentes en medio de un Universo que no se acaba que no se acaba en ninguna parte ni hacia arriba ni hacia abajo ni hacia adentro ni hacia fuera ni hacia los cuatro puntos cardinales hacia ninguna parte que no se acaba en ninguna parte que es siempre y eternamente lejanía de todo como pájaros que emigran eternamente sin destino. Si pudieran estos mis ojos mostrarme la llegada de mi partida! Si pudieran mis sentidos hacerme sentir que me acerco a algo aunque sea a algo que está en alguna parte
en algún lugar al menos cerca de algún lugar al que deba llegar para descansar y recrearme o para morir serenamente como mueren los elefantes pero en esta lejanía permanente hasta la muerte parece esquivarme perdiéndose en un horizonte oscuro y solemne.





EL TIGRE DE LOS MILAGROS

El amor era un tigre en acecho.
Juan Liscano.

El tigre de los milagros
Merodea
¡Acecha!

Nada se escucha en la selva
Aunque unos ojos invisibles
Nos devoran de manera intensa
Desde todas partes

Nada detiene al tigre de los milagros...
No tiene cuerpo...
Está en todas partes...
Tiene ojos en todas partes
Y oídos
Y bocas
Y garras
Está escondido
Acechante
Amenazante
Una noche
Escuché
su rugido
como un trueno...
Lento
Violento
Poderoso
Y vi brillar
Unos ojos
En la negrura
Con sed de muerte
Requisito indispensable antes del milagro
Primero te mata...
Después te resucita

Nada se escucha en la selva
Aunque unos ojos invisibles
Nos devoran de manera intensa
Desde todas partes.
Eso es todo.
Eso es todo lo que sé.





LOS VERSOS DEL VIAJERO

Los versos de hojas secas
que un viajero
arranca al incendio
versos son al desapego,
contemplando sin emoción
como se quema un árbol seco.

Viajeros versos desapegados...
van alejándose...
hasta ser huracán de lontananzas
soplando sobre cenizas de memorias.

Los versos viajeros
siempre se están consumiendo,
ardiendo,
como el último tizón
cuando sopla el viento

Encarnación del desapego son,
siempre alejándose
hasta ser un punto desapareciendo
hasta ser lejanía...





Selección por Gladys Mendía del libro inédito Para venir a lo que no sabes

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