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Publicado: Domingo, 05 de octubre de 2014

Julia Erazo


Julia Erazo (Ecuador, 1972). Es poeta y periodista. Ha trabajado en la cátedra universitaria en el área de lenguaje y comunicación y en diversos proyectos literarios del Municipio de Quito, la cinemateca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y el Ministerio de Cultura. En poesía ha publicado Imágenes de viento y de agua (2008), Verbal (2008) y Verbal & Tu verano en mis alas (México, 2012). Sus textos han aparecido en antologías y revistas ecuatorianas y extranjeras como Eskeletra, Mango, Los amigos de lo ajeno (Buenos Aires), Punto de Partida (México), El Cobaya (España), así como en antologías de la lírica ecuatoriana actual, como Poetas de la emoción -20 poetas ecuatorianos vivos- (Sevilla, 2012). Es coautora del libro La voz habitada. Siete poetas ecuatorianos frente a un nuevo siglo (2008,


 
 

tréboles de cuatro hojas


tréboles de cuatro hojas ascienden al cielo
arropan mi cuerpo desnudo
lo guarecen de la lluvia de las tormentas solares

alguien dice mi nombre me llama a través del bosque

pero yo he dejado todas mis pertenencias olvidadas
para sufrir la vida de los árboles
para clavar mis raíces como dedos sedientos buscando otras manos

solo los tréboles de cuatro hojas pueden ascender al cielo
trepar por mi cuerpo desnudo
cubrirlo guarecerlo dejarlo ser sin nombre

el bosque productor de ecos distantes se calla





ruido salvaje


el invierno sepulta tus huellas irremediablemente

una araña recupera sus hilos sueltos
unos pies corren descalzos por la casa

no quedan rastros de ti
solo un poco de azúcar derramado sobre la mesa





fantasmas


algunos girasoles crecen en el centro de mi casa
parecen no necesitar del sol

miran mi rutina de absurdas lecturas
giran su cuello desde el sofá rojo hasta la cocina

vuelven a dormir





sentido profundo


la trampa no se sabe satisfecha

su vientre descansa

cueva oscura invadida de ecos

un revolotear de alas
un arrastrarse por terrenos lodosos
un hablar en otras lenguas

la trampa traga saliva

espiral de placeres

refrescan su garganta unas gotas
que deforman el río

aspira el atardecer
el silencio del color que cae

empieza a desear ser barco y no trampa
ser viaje y no jaula
ser viento y no vacuo frenesí

la vida canta sin embargo
alrededor de ella

el recuerdo de un halcón caído
la acompaña





cadalso


un buen día

un hombre saca sus redes
pesca su sed

vuelve a llenar su redoma

sus pasos desdibujan el camino
intenta asirlo con las manos

un buen día

ellas aprietan su cuello





espantapájaros


deseas
una jarra de té hirviente sobre la mesa
encuentras una estela de polvo y polillas

deseas
un timbre que anuncie visitas halagüeñas
no hallas la puerta ni la ventana

deseas
una copa con bebida fresca
un desierto te ha dividido los labios

los lugares que no te conocieron te reclaman
las esquinas que te vieron pasar no te conocen

alguna vez apareces
cargando tus bronquios secos

alguna otra
tu alma de espantapájaros
tu crucifixión

ha claudicado la velocidad de tus palabras
la novela de aventuras que inventaste

has muerto





barcos de humo atraviesan la lluvia


mi corazón busca escampar de tu cuerpo

la lluvia es sobre el perfil hundido de la casa
la maleza las moras silvestres

un árbol parece leer sus mandalas

permanezco inerme sobre la proa

una embarcación de humo me aleja del puerto

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net