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Publicado: Lunes, 03 de noviembre de 2014

Nicanor Parra cumpliテウ 100 aテアos con una sonrisa indomable

Hernテ。n Lavテュn Cerda


UNO


"La verdad es que mi sonrisa, cuando aparece, es un fenテウmeno mテ。s bien melancテウlico", dice Nicanor Parra en su antigua casa de La Reina, donde todo parece un prodigio de la Cordillera de los Andes, allテ。 en Santiago de Chile. El antipoeta va transcurriendo sin prisa por sus 100 aテアos de edad. Se acuerda de San Fabiテ。n de Alico, allテ。 en el sur, sテュ, en Chillテ。n, donde naciテウ aquel 5 de septiembre de 1914. Alguien pudiera decir a media voz: "Sus primeros 100 aテアos en este mundo hermoso y cruel donde el todo y la nada se han vuelto cada vez mテ。s contradictorios". En su Discurso del teatro Caupolicテ。n, que tambiテゥn se conoce como Happy Birthday", en 1993, el autor dice textualmente: "Algo huele muy mal en Dinamarca lo sテゥ/ Ya cruzamos el umbral del Apocalipsis/ Aseguran los + pesimistas/ El problema no tiene soluciテウn/ Es de mal tono hablar de estas cosas/ El smog/ el ozono/ el consumismo suicida/ Lo sentimos muchテュsimo/ No depende de nuestra voluntad/ El teatro del mundo se acaba/ Nos hundimos irremisiblemente en la nada/ ツソCon la bandera al tope?/ ツ。Tanto peor!/ Aquテュ no se respeta ni la ley de la selva".

Nicanor Parra

Asテュ transcurre el tono parriano mテ。s reciente. El antipoeta estテ。 siempre con las antenas muy despiertas. Es una especie de francotirador que escucha y observa no sテウlo el paso del tiempo a lo largo de los tiempos crueles que van y vienen por el mundo. Nada se le escapa. Dichos estテュmulos provocan en テゥl la carcajada o algテコn toque de melancolテュa que tambiテゥn posee la virtud de burlarse de sテュ misma. Es un cronista que no escribe desde un pedestal. "Los poetas bajaron del Olimpo", dijo hace mテ。s de medio siglo, para sumergirse en el ser humano desde el mundanal ruido. La verdad es que el tono viene ya en su obra de fundaciテウn, Poemas y antipoemas, que es de 1954. Desde hace un buen tiempo, se declara en libre plテ。tica para advertirnos que ya cruzamos el umbral del Apocalipsis. "El error consistiテウ en creer/ que la tierra era nuestra/ cuando la verdad de las cosas/ es que nosotros somos de la tierra". Asテュ lo seテアala en uno de sus artefactos, como テゥl llama a sus aforismos o antiaforismos. "De congreso en congreso de poesテュa, de una punta a la otra del mundo, el ecopoeta recita los derechos del hombre. Por ejemplo, el derecho a respirar. Derecho que no se puede ejercer en Santiago de Chile". Acテ。 en la Ciudad de Mテゥxico no cantamos mal las rancheras. No nos dejarテ。n mentir los seテアores, las seテアoras o mテ。s bien las seテアoritas que se dedican pacientemente a medir la contaminaciテウn nuestra de cada dテュa. ツ。No respiren! Si dejan de respirar, aunque sea durante algunos minutos, le harテ。n un bien no sテウlo a Mテゥxico sino a toda la humanidad. ツ。No respiremos, por el amor de Dios, no respiremos, aunque pretendan dorarnos la pテュldora con golosinas transfiguradas en buenas intenciones!

Hay otros tonos en su propuesta escritural, como dirテュan los tテゥcnicos que de improviso lo saben todo, casi. ツソHorror de horrores? Ahテュ estテ。n algunos epitafios cuyo fin principal es darle jテコbilo a la fiesta de cada dテュa, donde casi todos los invitados (asテュ como los no invitados), van amテ。ndose y odiテ。ndose a travテゥs de una simulaciテウn muy difテュcil de igualar, mテ。s bien insuperable. ツソHorror o mテ。s bien honor a quien horror merece? ツ。Vaya uno a saber, cuando no es imposible que ya nadie sepa lo que sabe! ツソSe entiende, oh amigos mテュos, o ya no se entiende? Tal vez no sea tan importante aquel fenテウmeno cognoscitivo de saber si se entiende o ya no se entiende. ツソEstamos de acuerdo? ツソVamos bien, vamos mal, mucho muy, o todo lo contrario? En el caso de que la humanidad no vaya por muy buen camino, existe siempre la oportunidad de que vaya mucho peor, paso a paso, o a una velocidad supersテウnica.

El 24 de junio del aテアo 2001, Rodrigo Barrテュa Reyes lo entrevistテウ en el diario El Mercurio, de Santiago de Chile. Casi al final de dicho diテ。logo, el periodista puso en el aire el tema femenino: "Pero de que sabe de mujeres, usted sabe. Algo podrテ。 comentar de ellas". Parra se lleva la mano izquierda al mentテウn, un mentテウn no muy bien afeitado, sテュ, una especie de anti-mentテウn, y dice con algo de melancolテュa. "Para ello me remito a un aforismo: matrimonio entre los 20 y 30, テコtil y necesario. Entre los 30 y 40, puede que テコtil pero no necesariamente necesario. Y despuテゥs de los 40, a menudo pernicioso y conduce a la decadencia espiritual del hombre, a lo que agrego -cosa que no tolera la mujer-. La mujer puede tolerar la decadencia fテュsica del hombre, pero no la espiritual". "ツソLe interesan esos temas a usted?" Y Parra sonrテュe con algo de melancolテュa al observar la punta de sus zapatos, allテュ donde el lodo es una realidad casi permanente: "No estoy en contra de esos temas. Lo que pasa es que se pueden tratar bien, regular o mal. Cualquier tema es digno de ser considerado. Tal vez lo que predomina es la chabacanerテュa, pero eso no significa que los temas que se analizan no sean importantes. Ningテコn tema es chabacano. El problema es cテウmo se trata. Es lo mismo que las palabras para un escritor: no hay ninguna que estテゥ prohibida de antemano. Antes no se podテュa utilizar la palabra mierda en una poesテュa. "ツ。Silencio, mierda, que con dos mil aテアos de mentiras basta!". ツソPodemos cambiarla por un "por favor"? No pues. Pierde fuerza y contundencia". "Aclテ。renos: ツソhasta cuテ。ndo tenemos Parra?" "Una vez el テ。ngel, hijo de la Violeta, dijo que habテュa Parra parra rato. Claro que eso lo dijo hace 30 aテアos". "ツソY ahora quテゥ hay que decir?" "Que queda Parra parra un ratito nomテ。s" "ツソEl epitafio lo dejarテ。 listo usted o lo deberテ。n escribir otros?" "He jugado siempre con epitafios. He trabajado en ellos hace mucho tiempo. No como algo personal sino como una necesidad humana. Uno de los primeros que saliテウ espontテ。neamente en uno de mis poemas fue el siguiente: ツ。No se rテュan delante de mi tumba, porque puedo romper el ataテコd y salir disparado por el cielo! Es un muerto muy agresivo. En realidad, tengo "ene" respuestas para la pregunta". "Escoja uno". "Por mテュ no se preocupen. Estoy mejor que cuando estaba bien. Descansen en paz".

DOS


ツソY ahora quテゥ hacemos con los 100 aテアos a cuestas? Como aテコn dicen en Mテゥxico, ツソquテゥ hacemos y quテゥ sigue? Acaso lo mテ。s profilテ。ctico y recomendable es no formular la pregunta. Recuerdo que en 1997, desde Mテゥxico, escribimos lo siguiente: "Alguna vez, quizテ。 en un dテュa de agosto de 1967, Nicanor Parra me dijo en su casa de La Reina, ya en los faldeos de la precordillera desde donde se vislumbra el valle de Santiago de Chile, que tres poetas de lengua inglesa, Walt Whitman, T.S. Eliot y Ezra Pound lo alumbraron y le abrieron el camino, junto con Franz Kafka, algunos surrealistas y el chileno Carlos Pezoa Vテゥliz (1879-1908). Un fructテュfero y larguテュsimo camino hacia una escritura mテ。s directa o comunicante, sumergida en el lenguaje oral de la tribu, y coloquialmente artテュstica. Una escritura sin el floripondio grecolatinizante, sin los aditamentos ornamentales de la estテゥtica modernista, donde la mテコsica de los sentimientos estテ。 por encima de la mテコsica de las ideas o de la semテ。ntica, una semテ。ntica con presencia y poderテュo visual. Se trataba de rescatar el logos callejero, de amplio registro, vagabundo o vagamundo, y sin apegarse, servilmente, a las preceptivas de los lenguajes de academia, de salテウn o de pテコlpito. Recuerdo aテコn sus palabras en aquel otoテアo casi invernal: "Sospecho que por ahテュ encontraremos o fundaremos una nueva sensibilidad poテゥtica, a partir de escuchar con atenciテウn cテウmo habla la gente. Asテュ van apareciendo los nuevos hallazgos, la voz popular, los impulsos escondidos, pero dentro de un tono donde ya no hay verdades absolutas y todo es posible: la certidumbre se relativiza. Nuevos registros, aun cuando podamos caer, a veces, en prosaテュsmos o ingenuidadesテ竄ャ que nos debiliten. Sea como sea, me parece que llegテウ la hora de correr todos los riesgos, mテ。s allテ。 de lo que puedan o no puedan decir los crテュticos de siempre, aquellos que suelen venir de atrテ。s y sテウlo repiten los modelos establecidos".

Nicanor Parra no abandona del todo la retテウrica que procede el romanticismo y del modernismo hispanoamericanos, sino que la somete a una presiテウn convulsa y desarticuladora, partiendo de la oralidad de los distintos hablantes lテュricos en una circunstancia determinada. Se fragmenta, entonces, el sujeto poテゥtico tradicional que dominaba la escena y lo controlaba todo; aparecen los sujetos que afirman algo, se quedan en el aire y luego lo niegan, como si estuvieran interpretテ。ndose a sテュ mismos en una cadena de control y descontrol, entre el asombro y la angustia, la vigilia y el sueテアo, y sobre un escenario que es el espacio de las mテコltiples contradicciones dramテ。ticas. ツソBeckett, Cioran, Ionesco, hubieran sonreテュdo? En el estudio preliminar que aparece en el volumen antolテウgico Antipoemas (Sexis Barral, Barcelona, 1972), el crテュtico y ensayista Josテゥ Miguel Ibテ。テアez Langlois seテアala con lucidez: "He aquテュ la imperfecta, irritante, corrosiva, anticipadora obra poテゥtica de Nicanor Parra, que en los テコltimos aテアos ha marcado rumbos novテュsimos en la poesテュa de Hispanoamテゥrica, abriendo el verso lテュrico del idioma a las realidades mテ。s exteriores y apoテゥticas de nuestra circunstancia humana. A su libertad creadora debe no poco este fervoroso sentimiento que impregna hoy nuestro lenguaje: la conciencia de que -ツ。una vez mテ。s!- todo puede decirse en poesテュa. Este habitante del valle central de Chile, tan hondamente provinciano de su Chillテ。n nativo como paradテウjicamente universal, ha asumido de veinte aテアos a esta parte la vocaciテウn de fundir en los antipoemas, bajo intensas presiones de angustia y humor negro, una suma indefinida de experiencias y formas que el hombre contemporテ。neo siente liberadoras de sus demonios internos, reveladoras de su mテ。s secreto y culpable rostro. Un sumario registro de tales vibraciones del espテュritu nos llevarテュa a inventariar amplias regiones de la existencia y de la cultura tal como las padece el antiheroico protagonista de esta aventura. Rastreando las coordenadas de su lテコcido furor neorromテ。ntico, podrテュamos retroceder hasta Aristテウfanes y Catulo, pasando por anテウnimos romanceros de la Edad Media, para percibir en la antipoesテュa la esencialidad del humor clテ。sico mezclada al desenfado malicioso de cierto verso medieval. Tendrテュan tambiテゥn su parte en este catastro --que dista mucho de reducirse a la lテュrica, la ironテュa y la parodia del Quijote, unidas a su sentido castizo y proverbial. Y una veta originaria de poesテュa popular, el テ。ngel de Garcテュa Lorca nacionalizado en los valles transversales del macizo andino, entre cantores de cueca y payadores. Y un realismo anecdテウtico y descriptivo de tintes melancテウlicos, heredero legテュtimo de Pezoa Vテゥliz".

Como ustedes pueden ver, los vテュnculos y conexiones de la propuesta parriana son mテコltiples y vienen desde la apariciテウn de su obra Poemas y antipoemas (Edit. Nascimento, Santiago de Chile, 1954). Dicho libro fue considerado como un acontecimiento fundamental para la poesテュa de Latinoamテゥrica. Ocho aテアos despuテゥs se publica Versos de salテウn, otra obra clave dentro de la bテコsqueda parriana. En sus pテ。ginas aparece por primera vez la estテゥtica del energテコmeno. Tambiテゥn se edita el volumenテ竄ャDiscursos en colaboraciテウn con Pablo Neruda. Parra expone allテュ sus puntos de vista sobre la obra nerudiana.

Hay cuatro aテアos fundamentales en la formaciテウn poテゥtica, mテ。s bien antipoテゥtica de Nicanor Parra. Es el periodo que va de 1949 a 1952. Reside en Inglaterra y estudia en la Universidad de Oxford. Cuando se termina su estancia allテュ, regresa a Santiago de Chile junto con Inga, la sueca misteriosa con la cual contrae matrimonio. Poco despuテゥs, ella se esfuma como por encanto. Surge entonces una nueva relaciテウn sentimental con Sun Axelsson, tambiテゥn de origen sueco, que al regresar a Estocolmo se convertirテ。 en una afamada poeta y novelista. Acerca de su trabajo poテゥtico en aquellos dテュas, el propio Parra ha dicho: "A Inglaterra lleguテゥ despuテゥs de haber escrito poemas como "La vテュbora", "La trampa", "Los vicios del mundo moderno". Allテュ me olvidテゥ de mis deberes acadテゥmicos y quise estudiar por mi cuenta a poetas como John Donne, a los metafテュsicos y a William Blake. Me impresionテウ mucho aquella frase con que comienza uno de los poemas de Donne: "Muerte, no seas orgullosa... Tambiテゥn allテュ descubre a T.S Eliot, a Ezra Pound, y se conmueve con aquel germen antipoテゥtico que descubre en Aristテウfanes.



TRES


Conviene recordar que los jテウvenes poetas e iconoclastas de la Generaciテウn del 50, sテュ, de la dテゥcada de 1950, buscan a Nicanor Parra a su regreso de Londres. Alejandro Jodorowsky, Enrique Lihn, Enrique Lafourcade y Jorge Teillier, entre otros. Aparece entonces la invenciテウn delテ竄ャQuebrantahuesos, con Lihn y Jodorowsky, muy impulsados por Parra. Se trata de una especie de diario mural hecho a base de recortes periodテュsticos, al modo del arte pop. "Componテュamos unos textos a base de titulares de prensa, los mテ。s grandotes y espectaculares. Los armテ。bamos de acuerdo con las normas del collage, del pop, y agregテ。bamos ilustraciones insテウlitas. Hay una composiciテウn que dice lo siguiente: "Muchas felicidades", con unas letras muy rococテウ y como vidriecitos que relumbran, tomados de una tarjeta postal, y arriba de todo esto hay un gran corazテウn canceroso y lleno de grasa, cortado de una revista mテゥdica, y encima del corazテウn un par de noviecitos chicos recortados del diarioテ竄ャEl Mercurio. Es una obra pop por donde se la mire. Textos semejantes hay un sinnテコmero. La cuestiテウn era quebrar huesos. La idea de no dejar tテュtere con cabeza se repite porque aquテュ mismo tengo un artefacto con tテュteres: "Si yo fuera Presidente de Chile no dejarテュa tテュtere con cabeza/ Comenzarテュa por declararle la guerra a Bolivia/ Acto seguido me dispararテュa un tiro en la sien".

La Editorial Nascimento, en 1954, publica en Santiago de Chile una obra fundamental para el desarrollo de la escritura poテゥtica y no sテウlo poテゥtica en Latinoamテゥrica. Se trata de Poemas y antipoemas. Y ocho aテアos despuテゥs, en 1962, aparece Versos de salテウn, otro libro clave dentro de la bテコsqueda parriana. En sus pテ。ginas es posible apreciar por primera vez su estテゥtica del energテコmeno. Tambiテゥn se edita el volumenテ竄ャDiscursos en colaboraciテウn con Pablo Neruda. Allテュ estuvimos cuando se presentテウ esa obra en el Salテウn de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile, entre aquellos jテウvenes de la Federaciテウn de Estudiantes. Un momento inolvidable: Neruda y Parra leyendo sus textos y recordando sus historias de juventud universitaria. 1967 es un aテアo de jテコbilo y desgracia. Se publica su libro Canciones rusas, en Santiago y en Parテュs. Avanza el aテアo y repentinamente, por una insoportable desolaciテウn amorosa, se suicida en Chile su hermana Violeta, gran artista plテ。stica, autora de las Dテゥcimasテ竄ャque no debiテゥramos olvidar, y del libroテ竄ャPoesテュa popular de Los Andes. El propio Nicanor lo dijo alguna vez: "Yo consideraba a Violeta como una parte de mi persona. テゥramos la misma persona. Estテ。 dicho en uno de mis antipoemas: La Viola y yo somos la misma persona/ Sテュ:/ no me tomen en serio, pero crテゥanmelo. Pude haber evitado eso. La ascendencia de hermano mayor que yo tenテュa sobre ella era tan grande, que pude haberlo evitado. Claro, si hubiera estado preparado a fondo y muy listo, como lo estoy ahora. Pero yo en la テゥpoca en que ella se suicidテウ, no habテュa llegado al taoテュsmo. De manera que no sabテュa nada sobre las relaciones humanas".

Yo estuve en el Cementerio General de Santiago de Chile, aquel dテュa del entierro de La Violeta, como todos le decテュamos cariテアosamente. Habテュa una tensiテウn social en el aire no sテウlo de Santiago. Hubo algunos cantores populares que despidieron sus restos. Sus hijos テ。ngel e Isabel hacen el intento de cantar algo entre la desgarradura que va por dentro y por fuera. Hay un inmenso dolor familiar y, por quテゥ no decirlo, ese dolor se extiende a lo social y a lo polテュtico. Son dテュas de mucha efervescencia. Envテュo por telテゥfono una crテウnica al diario Las noticias de テコltima Hora, dirigido por Josテゥ Tohテ。, e intento rescatar o mテ。s bien transmitir el ambiente, asテュ es, la atmテウsfera de la ceremonia fテコnebre en el Cementerio General de Santiago de Chile. Canto y llanto por la pテゥrdida de la gran artista Violeta Parra. Muchos aテアos despuテゥs, en su casa de la Reina, allテ。 en los altos de Santiago de Chile, su hermano Nicanor nos dirテュa lo siguiente: "Quizテ。 el taoテュsmo de Lao Tsテゥ pudo haber salvado su vida. Sabemos que las pasiones sentimentales, asテュ como los desamores o los abandonos, suelen ser corrosivos y fulminantes. El sentido de posesiテウn es algo que antecede a la catテ。strofe".

La テコltima vez que nos vimos fue en su casa de Las Cruces, junto al ocテゥano Pacテュfico, allテ。 en Chile. Fue con motivo del encuentro de algunos poetas que salimos al exilio con otros que permanecieron en Chile en los tiempos de la dictadura. Una experiencia inolvidable. Casi todo se estremece allテ。 en el fondo sin lテュmites de la memoria. Su casa estテ。 muy cerca del mar y en una especie de bahテュa que se prolonga y se abre, paso a paso. De pronto, Nicanor Parra trae unos anteojos de larga vista y hace que cada uno de nosotros observe en direcciテウn al otro lado de la bahテュa. "Allテ。 en el fondo pueden ver una mancha blanca. ツソLa ven? No es mテ。s ni menos que el lugar preciso donde descansa Vicente Huidobro. En la cubierta de la lテ。pida hay unas palabras que dicen: "Si levantas esta lテ。pida, verテ。s en el fondo el mar". Tambiテゥn podrテュamos decir: "Si levantas esta lテ。pida, verテ。s en el fondo la resurrecciテウn permanente de Vicente Huidobro, aquel antipoeta y mago". Por toda la casa de Nicanor, sテュ, Don Nica, hay objetos y antiobjetos de distinta naturaleza. De pronto alguien anuncia que debiテゥramos irnos caminando hacia un restaurant que no estテ。 muy lejos de aquテュ. Me pongo el sombrero para atenuar el impacto de los rayos del sol. Vamos saliendo de la casa sin mayor prisa. El anfitriテウn y Nora se adelantan, pero no de un modo premeditado. Entonces Nicanor Parra se aproxima a la esposa de Su Majestad el Lobo Sapiens, alias Vuestro Inseguro Servidor, y le dice con una sonrisa que parece venir de muy lejos: "Sin duda que no estamos en una carrera contra el tiempo, pero mテュrelos. Ellos son aquテュ los jテウvenes, como quien dice el porvenir de la patria, y apenas van y vienen arrastrando los pies. ツソCテウmo es posible? Habrテュa que reaccionar a tiempo, ツソno le parece? A su manera, ellos representan el porvenir de la poesテュa, no sテウlo de la poesテュa, y yo creo en ellos. No tengo otra alternativa que creer y apostar a favor de ellos. La verdad es que siempre he sido muy bueno para la caminata. Es la mejor forma de cultivar, con toda la fuerza del espテュritu, la ecologテュa. Y ya sabemos que sin la bendita ecologテュa, se nos acabテウ la pelテュcula para siempre. ツソVerdad que sテュ? Sテゥ que los dos estテ。n muy bien en Mテゥxico y que allテ。 los quieren y los valoran. Me alegro mucho que asテュ sea. Se lo merecen. Pero tampoco es bueno que se olviden de este paテュs tan largo que algテコn dテュa los vio nacer durante el siglo pasado. Ay, si parece que todo hubiera ocurrido en el siglo pasado".


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