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Publicado: Miércoles, 25 de marzo de 2015

Stéphane Chaumet


Stéphane Chaumet (Dunkerque, Francia, 1971).

Foto: Ulf Andersen

Es autor de las novelas: M�me pour ne pas vaincre (Le Seuil, 2011) [Aun para no vencer, Vaso Roto ediciones, 2013], Au bonheur des voiles (Le Seuil, 2013) [El paraíso de los velos, crónicas de Siria], Les Marionnettes (Le Seuil, 2015) [Los Títeres], y de los libros de poesía: Dans la nudité du temps (L�Oreille du Loup, 2007) [En la desnudez del tiempo], Urbaines miniatures (L�Oreille du Loup, 2007) [Urbanas miniaturas], La traversée de l�errance/La travesía de la errancia (La Cabra ediciones, 2010, México), Les cimeti�res engloutis (Al Manar, 2013) [Los cementerios engullidos], con dibujos de Jimena González Restrepo. Fentes (Al Manar, 2015) [Fisuras], con dibujos de Cecilia García Saracho. Es traductor de poesía latinoamericana y española contemporánea. También tradujo a la poeta alemana Hild Domin y a la persa Forough Farrokhzad.






Del libro La traversée de l�errance / La travesía de la errancia



Traducción Myriam Montoya



En un cuarto que uno aun no ha vuelto suyo
amplificarse con la noche
vibrar de calma y de vacío
antes de recaer, extraviado, sobre el camino.

â–¼

Un lugar provisorio donde deshacer su equipaje
domesticarlo sin aferrarse.
Y alumbrar una luz
que uno dejará al partir.

â–¼

En un cuarto
el calor del mediodía detrás de las cortinas
que ligeramente el viento mueve
una amiga con un libro abierto a tu lado
sobre las arrugadas sábanas te toma la languidez.

Suavidad de horas derrochadas.

â–¼

Las horas perdidas tienen su gracia.
No por espera ni por defecto.
Las horas perdidas por nada.
En su insondable
fundirse en ocio con el tiempo.

â–¼

Gotas de agua y de sal sobre la piel
erguido rodeado de mar el corazón que palpita
olas hasta el arrecife hasta los tobillos
en el sol y la permanencia del lugar
entre el cielo y la transparencia del azul
avanzar la mirada sin miedo
murmurar la belleza del tiempo que pasa.

â–¼

No tiene mi lengua palabras para decir
el ruido de las hojas en el viento.

Saborear la plenitud de no hacer nada.
Dejar zumbar la conciencia como hojas al viento.

â–¼

Fresca después de la ducha sueltos los cabellos
Dejas algunas gotas sobre las sábanas
y mi piel.
No haremos más que beber
ese vino nocturno
jugar a rozar nuestros cuerpos a hablar a sonreír
plegar las horas con la ebriedad.

â–¼

Haces resbalar el rayo de tu vestido
verifico el estado de la noche
vamos a beber un alcohol ligero y negro
opacarnos aun en la intimidad
conjurar la posible tristeza
por la suerte de una separación sin adiós
conjugar nuestros vértigos o las indolencias
vez que presentimos la última
y que olvidamos, que vivimos
y es todo.

â–¼

Has soñado siempre ser un viajero sin maleta
regresar con las manos vacías de un muy lejano país
a un lugar que aun juegas a hacer
como si fuera el tuyo.
Pero no eres un viajero
y tu equipaje es siempre demasiado pesado.
Y aun partes
con el secreto deseo
de esparcir en el camino tu maleta.

*****


Dans une chambre qu�on n�a pas encore fait sienne
s�amplifier avec la nuit
vibrer de calme et de vide
avant de retomber, hagard, sur le chemin.

â–¼

Un endroit provisoire o� défaire son bagage
l�apprivoiser sans s�y attacher.
Y allumer une lumi�re
qu�on laissera en partant.

â–¼

Dans une chambre
la chaleur de l�apr�s-midi derri�re les rideaux
que lég�rement le vent bouge
une amie avec un livre � c�té de toi
la langueur qui te prend sur les draps froissés.

Cette douceur des heures qui se perdent.

â–¼

Les heures perdues ont leur gr�ce.
Ni d�attente ni par défaut.
Les heures perdues pour rien.
Dans leur insondable
se sentir en paresse avec le temps.



Gouttes d�eau et de sel sur la peau debout
entouré de mer le c�ur battant
vagues jusqu�au récif jusqu�aux chevilles
dans le soleil et la permanence du lieu
entre le ciel et la transparence du bleu
avancer le regard sans crainte
murmurer la beauté du temps qui passe.

â–¼

Ma langue n�a pas de mot pour dire
le bruit des feuilles dans le vent.

Go�ter la plénitude de ne rien faire.
Laisser la conscience bruire comme des feuilles dans le vent.

â–¼

Fra�che de la douche les cheveux l�chés
tu laisses quelques gouttes sur les draps
et ma peau.
Nous ne ferons rien que boire
ce vin de nuit
jouer � fr�ler nos corps � parler � sourire
froisser les heures avec l�ivresse.

â–¼

Tu fais glisser l�éclair de ta robe
je vérifie l�état de la nuit
nous allons boire un alcool léger et noir
encore nous opacifier dans l�intime
conjurer la tristesse possible
par la chance d�une séparation sans adieu
conjuguer nos vertiges ou les nonchalances
fois qu�on pressent la derni�re
et qu�on oublie, qu�on vit
et c�est tout.

â–¼

Tu as toujours r�vé d��tre un voyageur sans valise
de revenir les mains vides d�un trop loin pays
� un lieu que tu joues encore � faire
comme s�il était le tien.
Mais tu n�es pas un voyageur
et ton bagage est toujours trop lourd.
Et encore tu pars
avec l�envie secr�te
d�éparpiller en route ta valise.

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