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Publicado: Viernes, 09 de octubre de 2015

María del Valle Rubio


María del Valle Rubio es diplomada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla. Poeta, Escritora y Pintora. Su nombre aparece en diversas Antologías y Estudios, tales como la Quinta Antología de"Adonais" (Ediciones Rialp, 1993). En el 2002, 2008 y 2012, fue finalista del Premio de la Crítica Andaluza con las obras Donde nace el desvelo, Inusitada luz y Cibernáculo respectivamente. En Noviembre de 2002, se rotuló con su nombre una calle de su pueblo natal.


Libros publicados: Residencia de olvido (Premio "Barro", Sevilla 1982), Clamor de travesía (Premio "José Luis Núñez", Sevilla, 1986), Derrota de una reflexión (Premio "Florentino Pérez-Embid", Adonais, Madrid, 1986), El tiempo insobornable (Premio "Bahía", Cádiz, 1989), Museo interior (Premio "Rafael Alberti", Cádiz, 1990), La hoguera infinita (Premio "San Juan de la Cruz", ávila, 1992), Para una despedida (Accésit Premio "ángaro", Sevilla,1994), Sin palabras (Premio "Rosalía de Castro", Córdoba, 1996), Acuérdate de vivir (Premio "Antonio Machado", Sevilla, 1998), Media vida (Premio "Ciudad de Alcorcón", Madrid, 1999), A cuerpo limpio (Premio "Ciudad de Jaén", 1999), Donde nace el desvelo (Premio "Antonio González de Lama", León 2001). Inusitada luz (Dip. De Huelva, 2007), Cibernáculo (Ed. Vitruvio, Madrid, 2011), Donadío (Ed. En Huida, Sevilla, 2014). Web Oficial


Poemas de María del Valle Rubio



IDEALIZADO AUTORRETRATO

Llevo medias de seda
y traje de satén tornasolado.
Como una dama antigua
sostengo la sombrilla, sutil y ladeada,
para causar buenísima impresión.
La fecha de la cita que deseo
no ha lugar en ningún
pergamino ni memoria y adolezco
de ese aire festivo
que pugna por nacer en mis mejillas.
No sé por qué retoco con carmín
mi vieja compostura y ribeteo
el borde de mis párpados
con una línea oscura.
Casi todo me lo ofrece el espejo.
Razón por la que hurgo
en mi interior y me desola
encontrarme conmigo

en ese callejón de la conciencia,
tan propicio a tachar de insuficientes
las creídas virtudes.
Sin otra solución,
me remito
a elevar la sombrilla
y, con ella, mi espíritu.

MUSEO INTERIOR (Premio Nacional "Rafael Alberti" 1990)



DONDE LA LUZ NO HABITA

LA muerte no, tus ojos. Medicina final que alivie
en la última hora. Sosiego de una tarde emparrada
de nubes. Jolgorio de los pájaros que sostienen la bóveda
y el crepúsculo gris, atemperado, caído sobre el gozne
del último silencio.
Porque sería morir sin tu mirada, no haber vivido nunca
y nada sería suficiente.

Mas el extraño goce de toda la inconsciencia
no sería capaz de dibujar tus labios, la lenta cercanía
del espacio del beso, la justa equivalencia de la boca
que muerde la otra boca, mi destino y tu risa,
el viento que me lleve hasta tu muerte,
entre la densa sombra del ciprés donde la espera
no tiene otra esperanza sino la muerte mutua.

Y aunque el mármol me aplaste la cuenca de los ojos,
yo seguiré buscando tu mirada.

Y, después, no seremos ni claridad ni mano,
ni siquiera refugio del uno para el otro,
tan sólo leve soplo en la arena,
que elevará su vuelo hacia otras regiones
donde la luz no habita.

EL TIEMPO INSOBORNABLE (Cádiz, 1989)



LLUEVE

Llueve, Llueve sobre la misma lluvia. La lluvia con su color de lluvia me inunda de nostalgia y me humedece y me sostiene en total anonimato. Aprovecho ocasión para saber cómo sería el mundo, mi calle, bajo esta misma pátina acristalada que desdibuja jardines y memoria y pinta una acuarela deforme, que permite pensar en la caducidad de la materia, su fugaz apariencia bajo la lluvia y ver cómo se desmorona lo perdurable y fiel. Me convierto en materia de lluvia y me dejo llevar por la metáfora de ser lo que no soy o lo que puedo ser, bajo esta lluvia cándida que me absorbe, que me hace creer que levito y me abstraigo y me volatilizo sobre todas mis querencias y raíces.

DONADíO (Ed. En Huida, Sevilla, 2014)



COMO LA LUNA NUEVA

Apareces como la luna nueva. Como un potro salvaje perforas mis sentidos, avasallas la noche y traspasas el vidrio. Imperativamente pides una resolución, una quimera, un urgente deseo: "quiero verte". Como si fuera fácil dominar el ojo caprichoso del milagro, la luz que no se enciende, el módem que se apaga, el reclamo agresivo de la urgencia y el todo por venir. Ahí, en el silencio y la potencia de lo que puede ser, me siento avasallada, e inútilmente busco los recursos de contactar contigo y preguntarte: ¿en qué botón reside la esperanza?

CIBERNáCULO". (Ed. Vitruvio, Madrid, 2011)



AMARTE

Amarte en el silencio
agorero de julio.
Bajo las lilas
del tormentoso mayo.

Amarte sobre el tiempo
(sin tiempo ni demora).

Amarte
más allá de los sueños y los días,
en la piel de los gatos y en la fuga
del ciervo, en el galope de todos los caballos
y en el canto del cisne.

Amarte sobre todas las lunas y relojes.
Sobre todas las cumbres y los valles.
Bajo todos los puentes y las piedras.

Amarte,
aunque fuera en el filo de la última luz
que poblase mis ojos.

Amarte en la locura de saberte
perdido y nunca hallado.

Amarte,
con la contemplación que te contemplo.

LA HOGUERA INFINITA (Premio Nacional "San Juan de la Cruz", ávila 1992)



FRENTE AL MURO
PERFORADO DE VENTANAS


Yo me desvivo así
buscando un agujero
donde sembrar los ojos.

Quiébrase el muro, ofrece
posible panorama de la luz.
Mas las ventanas mudas
imitan las estrellas
de un cielo de hormigón.

En la noche yo soy otra ventana,
pira que reconoce
la dimensión del fuego
y extiende su barbecho
hacia otra llama.

Derrota de la noche mi locura
cuando me erijo tea
y desconozco
espejos y memoria,
cuando enlazo los puentes
sobre el muro
y me declaro río.

El río de ventanas que recorro.

La larga superficie de mujer
donde aboco y resido.

DONDE NACE EL DESVELO (León, 2001)



SUR

Digo Sur y me conformo.
Después el mar. Gibraltar a la espera.
Las columnas de Hércules, más allá,
cansancio de la historia.

Navega su añoranza Menesteo
y los hombres de aquí
conquistan el Atlántico.

Basta sólo creer:
Puerto de Palos, gloria,
las joyas de la reina
No se fueron los moros.
Mirad a Boabdil
regresando a sus lágrimas.

Giralda y medialuna, alhambra y jornalero,
Andalucía y grito.

Catedral y cabildo para sermón y fuga.

DERROTA DE UNA REFLEXIóN (Cl. Adonais, Madrid, 1986)



INEVITABLE

Mirad, miradme.
Comedme con los ojos.
Así, molécula a molécula.
Ya veis, me abandono.
Oh, este viento
que roza mi cintura,
el tacto imaginario de la mano,
el misterio que roba a mi cerebro
una respuesta.
Dulce éxtasis del vértigo.
Se arrebata el instante de otro instante,
las porciones de mí,
posible subterfugio
de lealtad y siempre.
La boca,
orificio sin nubes
donde plasmar el beso.
Besadme,
así como confío,
avanzando en hoguera
(no cabe tanto fuego entre los dientes).
Decidme:
si el eterno fluir nos hace telarañas.
Arrancadme.
El cuarto movimiento de este baile
me fascina.
No me pesa tu cuerpo que avanza ciegamente.
Inevitable
decir lo inevitable.

DERRROTA DE UNA REFLEXIóN (Cl. Adonais, Madrid, 1986)



DESMEMORIA

Necesito buscarme en los espejos.
Me he perdido de mí.

Golpeo en la memoria,
nadie abre el recuerdo.

¿Cómo seré este día
cuando tú me has mirado?

RESIDENCIA DE OLVIDO, (Sevilla, 1983)



EL GEMIDO DEL GALLO

El gemido del gallo quiebra el alba.
Me estremece su alarma matutina.

De qué se queja el gallo. Qué presiente.
Qué dolor estrangula su garganta
para gemir tan alto.

Son los gallos del mundo
repartiéndose el alba.
Vislumbrando la hora misteriosa
con la aflicción certera
de que algo nos hiere.

Tal vez la muerte aceche cada pluma
de su inocente cuello
al barruntar el día.

Tal vez no sea el día
una resurrección, sino la rúbrica
de ese presentimiento
que en clave de mortal
anuncia el gallo.

PARA UNA DESPEDIDA ( Sevilla, 1994)

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net