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Publicado: Lunes, 15 de marzo de 2004

Borges y Neruda, marcas registradas


Jorge Luis Borges y Pablo Neruda son dos íconos indiscutibles de la literatura castellana, más allá de sus fronteras sureñas y de sus propios deseos. Quizás los más controversiales escritores latinoamericanos de su siglo, han entrado al dorado mundo del marketing, desde el más allá, cuando ya cruzaron el último pasillo. Borges, un escritor de culto, que huyó poco antes de morir, de Buenos Aires para que no empapelaran con su efigie los muros de su cantada, mítica ciudad, se convirtió de la noche a la mañana en una franquicia.

El autor de Ficciones, El Aleph, El Hacedor, disputará a Maradona y Gardel el sitial de la fama mundana, cotidiana, de pasarela, y durante dos años, con el consentimiento de su viuda y las ganancias respectivas, Maria Kodama, conoceremos los productos Borges, una nu eva imagen del ficcionador ficcionado y de Argentina.

Debe estar riéndose Borges, que nunca supo si lo era o no, y esta vez dirá, ese es otro Borges, el que dejé en la tierra para que se entretuvieran.

Son un espectáculo, diría, es lo que son, y no me extrañan que un día me presenten en la Bombonera con la camiseta del Boca Juniors y yo que nunca di bola con la de cuero, la sentí como una perdida de la masa encefálica.

Pablo Neruda, el mito gravitante chileno, el poeta de la materia será convertido también en marca registrada y hay quienes lo han propuesto para Aeropuerto Internacional, como si su poesía no tuviera alas propias.

El vate de Isla Negra, representaría como producto chileno la V Región, el Puerto de Valparaíso y el balneario del Fe stival de la canción, Viña del Mar. Pareciera ser que el hermoso Sur de Chile, donde Neruda escribió su primera y lluviosa, nostálgica, amorosa poesía, se vende sólo y no requiere allá de su presencia.

En el Puerto de Valparaíso, Neruda construyó una de sus tres casas hoy museo y escribió varios libros de los más importantes, además vivió largos períodos. De la aristocrática Viña del Mar no hay grandes huellas nerudianas, pero su imagen no le viene mal.

El poeta fue generoso en vida y no vemos por que su aureola no pueda tocar a la turística ciudad jardín de la Bombal.

Afortunadamente la obra de ambos autores resiste y resistirá los tiempos. No me imagino aún la palabra Neruda en la camiseta del Colo Colo, aunque Colo Colo es Chile de Arica a Magallanes. Y menos, a Borges, en la del Boca Juniors, un equipo grandioso, sin duda, pero no figuraba en los pasatiempos ni pensamientos borgeanos.

Dicen que la franquicia Borges lleva un componente de literatura y que se dará a conocer más la obra "elitista", de uno de los grandes ficcionadores del siglo XX.

Si ganará la literatura o la vanidad del mercado, no lo sabemos.
Neruda aventuró una frase profética antes de partir: Cuando muera, me publicarán hasta mis calcetines. Neruda tiene la ventaja y su marca, que es un poeta popular desde muy joven y un best seller de larga duración.

Borges y Neruda no caminaron por la misma senda, diría yo, por la vereda de enfrente de la vida. Y sin embargo, entrar on a la literatura por la puerta universal.

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