Buscar
PANC
Publicado: Sábado, 03 de abril de 2004

Cruzando una montaña, al otro lado hay un rio (1)


I.-
Hace calor. E incertidumbre. La decisión que acabamos de tomar todavía no me convence y cada vez menos mientras se demora en parar algún camión que nos saque de una vez de aquí. ¿Por qué estamos en este cruce de carretera tan feo, en el medio de la enorme mitad del norte del Perú? Hace calor y casi no corre viento. Mejor así. Cuando corre viento se levanta un polvillo fino que cubre nuestros cabellos y mochilas. Si no se levanta todo el polvo de una vez es gracias a las basuras y al aceite negro derramado."

Terminó por fin la temporada escolar en el Perú y no tenemos trabajo, por lo menos no como lo hemos venido haciendo hasta ahora. Nos vamos del Perú. Así es que ¿para qué ir a Lima? ¡Nos vamos de una vez! Y nos vamos por donde nadie nos dijo que nos fuéramos. O sea, NO nos vamos por donde todos nos dijeron que SI nos fuéramos. Incertidumbre. Compramos un mapa que creo que costó un sol en una librería y aparece un camino del que nadie da razón. Y acabamos de tomar la decisión de irnos por ahí, con 15 soles repartidos en los bolsillos.

Ahora estamos aquí y se va haciendo tarde. Al otro lado de la carretera panamericana está el mar pacífico, y el sol se empieza a recostar. Si nadie nos levanta, nos vamos a dormir a la playa. Quizás cuanto tiempo va a pasar para que volvamos a ver el mar, y cuanto más para que sea el océano pacífico.

Este camión nos va a llevar hasta la mismísima Cajamarca, donde muriera el último Inca. Para eso hay que sentarse entre fierros, sacos y gallinas y afirmarse bien por que el carro de este camión es una larga plancha de metal y no tiene barandas. Y abrigarse por que se va haciendo de noche. Vamos subiendo montañas amarillas y secas que el sol pinta de rojos y naranjas. Hay un embalse gigante. Hay una estrella. Hay una constante vibración en el camión que lo vuelve todo más irreal. Hay un valle con extensas plantaciones de arroz y después se acaba el valle y el camino comienza de nuevo a subir y serpentear. Hay un fuerte olor a mangos.

Hay un pueblito que se llama Chilete. Yo creo que estamos como a 1000 metros sobre el mar y no hace frío. El camionero y los otros que viajan como nosotros se fueron a comer. Yo me como unos mangos y me fumo un cigarro. Y camino, por que, el viaje ha sido agotador hasta ahora, y tengo que desentumecer y reactivar mis músculos. Acaba de terminar la copa sudamericana y cienciano le arrebató el titulo a river. La gente está celebrando y parece que el camionero piensa pasar la noche acá.

No sé en que momento arrancó el camión ni hace cuanto. Pero ahora que despierto vamos llegando a Cajamarca.


II.-
Encontramos el hotel más barato que pudimos y sólo a cuatro cuadras de la plaza de armas y a tres de un estupendo mercado. Me baño con agua congelada todos los días y luego sorteamos quién va comprar el desayuno. Si va Liza trae bastante fruta, si voy yo compro queso y aceitunas. Después tejemos unas cuantas pulseritas y nos vamos al centro venderlas con el doble objetivo de conocer y darle la vuelta al día. Así caminando llegamos a la colina Santa Apolonia, un espléndido mirador natural desde donde se domina todo el valle. Como aquí en la cima hay ruinas pre-incas (de la cultura Chavin, dicen que la silla del inca pero yo todavía no la encuentro), les dio por enrejar y cobrar por subir. Si uno le da la vuelta a la colina, por atrás se sube gratis.
Cajamarca es bellísima. Aunque está a 2700 msnm. no hace tanto frío y dan ganas de salir a recorrerla. Como otras ciudades del Perú, Cajamarca hace gala de su arquitectura colonial en piedra y barro. La catedral y otras iglesias están fina y barrocamente labradas en piedra sillar y algunas casonas de adobe son sorprendentes, ellas mismas y sus balcones tallados. No quería decir que se parece a Cusco, pero la comparación es inevitable. El valle, el clima, el sincretismo de 470 años de una ciudad histórica, etc. Y no quería decirlo por que hay como una rivalidad y por acá a nadie le importa que el cienciano, el equipo del Cusco, haya ganado la copa sudamericana, y a algunos hasta les molesta.

Cajamarca guarda el luto en su historia. Atahualpa fue traído hasta acá, dicen que con todos los honores de un rey que era todo un dios, aunque yo creo que lo trajeron maniatado. Dicen que Pizarro no se burló de él ni le escupió la biblia en la cara. Dicen también que se entendían todo lo que conversaron. Dicen que el Inca era tan grande que es casi imposible creerlo. Uno puede ver, en el cuarto del rescate, hasta donde alzó la mano el soberano. Más difícil de imaginar es ese cuarto lleno de las riquezas del imperio incaico. Algunos dicen que fueron cuatro cuartos de esos, llenos de oro, de plata, de conchas y piedras, de plumas de colores que valían más que el oro y la plata. Atahualpa cumplió. ¿Por qué Pizarro lo mato? Eso fue en noviembre de 1532.

El alcalde hablando por un micrófono en la plaza de armas, con ropa de domingo. Hoy es el día de plantar árboles y el burgomaestre salió con dos camiones llenos de plantones a regalarlos a la plaza. La gente de la ciudad mira de lejitos mientras los campesinos con sus faldas de colores y sombreros típicos que abalanzan en familia. Yo no sé como se van a llevar tanto arbolito. Nosotros nos acercamos a hablar con el alcalde y nos regaló unos cipreses y el permiso para presentar nuestro espectáculo de títeres en el centro de la plaza: Ni los municipales nos han podido sacar. Ni el público nos ha colaborado mucho.
Cuando terminemos vamos a ir a un cerrito al norte de aquí a plantar nuestros árboles, así cuando volvamos tendremos el mejor mirador a la ciudad de Cajamarca, gratis.
Mañana temprano nos vamos de la ciudad. Se acerca Navidad y quisiéramos pasarla en un lugar más tranquilo y familiar.

III.-
Como capitalino sé que mientras más gente hay en una ciudad, más solitarios todos.

Adiós a Cajamarca. Muy pocas personas nos alientan a seguir por acá, pero nosotros no tenemos ni ganas ni plata para volver a bajar a la carretera. Las pocas personas que nos alientan dicen que el camino que elegimos va a ser bonito pero duro. Bonito pero duro. Hasta el momento eso no es ninguna novedad.

Dicen, dicen. Cada persona a la que le preguntamos dice algo diferente respecto a la ruta y nosotros preguntamos hasta que escuchamos la respuesta que queremos escuchar: Sigan adelante. Dicen que desde acá hay un camino hacia Celendín y que de ahí quizás se pueda seguir. Dicen nombres de ciudades, seguramente pueblos, de nombres difíciles de recordar.

En Cajamarca se venden muchos productos de Celendín, productos lácteos: Queso, manjar, leche, queso, manjar, queso suizo de Celendín, manjar, chocolate. Vamos a ver que tan rico y barato resulta Celendín. Además, quedan sólo unos días para navidad y tenemos que buscar un lugar donde poder trabajar tranquilos para poder pasar una buena nochebuena. Ahora estamos esperando a alguien que nos lleve a donde sea. Llevamos un buen rato esperando y ya me están dando ganas de almorzar, a pesar del desayuno a prueba de viajes.

Allá abajo se ve el valle de Cajamarca. Es amplio y está soleado. La lluvia cae en las montañas que lo rodean. El camión que nos va llevando está cargado con mercaderías que hacen un buen colchón. Liza va acostada en paquetes de fideos y yo me voy comiendo una jalea en polvo color naranja fosforescente de una bolsa rota. Por fin nos vamos moviendo, y almorzando al mismo tiempo. A mi me gusta viajar en camión por que se ve el paisaje hacia todos lados y el viento lo mantiene despierto a uno. Es mejor ir aquí atrás que conversando con el chofer. Me pongo mis gafas azules que son como un parabrisas para protegerse del polvo. Mucho, mucho polvo.

Se hizo de noche y el frío ya me congeló la cara. Ya no puedo seguir mirando cómo las luces del camión van haciendo aparecer las curvas del camino de tierra y alguna casita a la orilla, iluminada apenas con vela. De espalda sobre los fideos que crujen las estrellas van girando de un lado a otro. El cielo de la sierra está despejado y hace muchísimo frío.

¿Cuánto faltará para llegar?

Papo Kallfutrehua, desde el eden de leticia.
wayruros@yahoo.com


Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net