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Publicado: Miércoles, 18 de agosto de 2004

Héctor Díaz, poeta uruguayo


Las reglas de prosodia se extraviaron en algúna valija de refugiado después de mi segunda locura. La primera fué cuando me casé con mi mujer. La segunda cuando seguí viviendo con ella...

Me llamo Héctor Díaz. Nací el 6 de septiermbre de 1944. Apátrida. Fuí amante del deporte (practique futbol). Fuí representante sindical como secretario de una organización de fábrica. Estudiante de Derecho en la Universidad de la República hasta el año 1973. Obrero textil hasta el mismo año.

Escribo poesia y cuentos desde siempre. Pero por convicciones ideológicas nunca me preocupé por publicar, aunque tengo un librito de poesía publicado. Pinto desde hace muchos años y pienso que la cultura tiene que ser una herramienta liberadora.

Era por el año 1944. La gran guerra de mercados en su forma bélica estaba por "concluír". Dicen que mi mamá me parió en un taxi camino al hospital. No sé si nací de culo o de cabeza, pero sí sé que era un 6 de septiembre de ese mismo año.

Escribo desde siempre. La poesía la he experimentado desde mis primeros amores, llevado de la mano de Gustavo Adolfo Béquer cuando existía la necesidad de una pisca de romanticismo que ayudase a afirmar la sexualidad. Un gran inspirador en esa época era: Pedro Bonifacio Palacios, más conocido en el Río de la Plata como Alma Fuerte. Nos aprendíamos sus versificaciones de memoria, todavía recuerdo algunos versos:

No te sientas vencido ni aún vencido
No te sientas esclavo ni aún esclavo,
trémulo de pavor írgete bravo
y arremete feroz, ya mal herido,
haz como el clavo enmohecido
que viejo y ruín vuelve a ser clavo.


Del mundo gaucho nutrieron nuestra identidad grandes poetas que cultivaron y defendieron el SER nación o por lo menos la mitad de ella. Un extremo sería José Hernandez con su Martín Fierro, la defensa del concepto federal, una forma de ver latinoamericana, oponiéndose a lo europeo. Creo que Borges es uno de sus detractores mas grandes, describiendo a Hernandez como un representante de lo bárbaro.

Hernandez manejaba la ""décima"" con gran soltura, y el ritmo y rima poetica (la cadencia) era a lo Garcilazo de la Vega.

Un poeta oriental de tierra adentro era Serafín J García, autor de Tacuruses, palabra indígena que sinifica hormigueros. Al sur de Brasil y en la parte norte de Uruguay existen estos montículos de dos o tres metros de alto (son mas altos en Brasil) que resisten la erosión en cualquiera de sus formas y que son característicos en el departamento de Treinta y Tres, frontera con Brasil. hablo de estas cosas porque también son parte de mi biografia.

Serafín J García era un poeta defensor de la rebeldía gaucha, mezclaba muchos fonémas indígenas, y ayudaba a construír una moral de chiripa, pata al piso, cojinillo, taba, quilombo, gurí, derechos de la mujer india o gaucha, respeto al amor, a la naturaleza en todas sus formas y al hombre con su síntesis cultural, hijo de esa simbiosis con la tierra.


Sugerencia

!No es como otros piensan, la posible medida,
un sencillo quehacer, son versos de la calle,
no es mirada pefecta de prosa controlada,
es palabra sudando, con mameluco y sueño !
!!No es como otros piensan, una calle escondida,
son ruidos de feriantes con palomas al aire,
son gritos por la vida, la alegría creciendo,
una ciudad que crece, que no quiso esperar.!!

!!!No es como otros piensan, cosas de poco aliento,
amores de ese tiempo, un vino blanco, un pan,
un cieguito cantando con guitarra de lata,
ese tango de mierda que nos hace llorar.!!!

!!!!Me quedé mirando al sur, sin levantar protestas,
chaparrones y lluvias, para depuntar nostalgias,
un guardapolvo blanco, una escuela lejana,
un banco, un borrón, la primera palabra.!!!!

!No es como otros piensan, la medida perfecta,
son ruidos de mañanas que vienen de otro tiempo,
no hay futuros sin historia, no hay historia si hay olvido,
no hay olvido si la calle sigue haciendo el mismo ruido



Exilio democratico

Lo mejor será habituarnos,
columpiarnos al viento, hasta que acampe,
sin olvidarnos de este mundo a contramano;
donde el que no está conmigo
es mi enemigo.
!Y qué se yo!
aquí nos trajeron una tarde,
a compartir silencios,
a malgastar momentos,
a mirar los domingos con bufandas,
la nieve en copos que te cala la existencia,
geografías que se mueren de aburridas,
la mano de alguien que está pensando en el suicidio,
alcohólico a largo plazo,
una filosofía del desprecio,
sin mito ni poesía,
donde uno se muere dos veces,
y sin embargo el monstruo está herido,
y aunque muerto, nos hace parir a cada rato.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net