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PANC
Publicado: Miércoles, 25 de agosto de 2004

Para un amigo imaginario


Paré el omnibus, subí y fui casi al final donde había un doble asiento desocupado. Deposité la mochila sobre mi regazo y saqué con ansias el diskman, las primeras notas empezaron a llegar a mi oido, su voz comenzó a treparme entorné los ojos y podía verme dentro de esas palabras que iban desnudando mis ropajes interiores, mis secretos, sentí la humedad en mis ojos que se deslizaba lentamente por toda la cara hasta mojar mis vaqueros.

La emoción anunciaba su entrada. Esa voz, venida de remotos desiertos, de insondables dolores, de raza golpeada, desataba su sensibilidad y me invitaba a deslizarme por su historia espejada en tantos nudos quietos, ardiendo en la sangre. El amor, tema que mueve piedras, provoca cataclismos, amanece los sentidos, irrumpe tormentas, habita fuera de contexto, duerme cansancios, altera visiones, pone en liquidación la racionalidad y vende en una esquina la última desilusión.

Cuando te escucho me escucho, cuando tu voz desgarra los silencios me quiebro y me recompongo en acordes de acordeón y guitarras. Y más allá de esta música esta él con alma amiga, exploradora de mis sentires, testigo de mis idas y venidas, de mi cascabeleo y mis inquietudes, desasosiegos provocando el impetu de alcanzar lo que está más allá, en los sueños, en las vigilias, en las verdaderas soledades que albergamos en rincones oscuros, donde nadie se atreve a desempolvar la tierra del tiempo.

Su presencia me da vida, esa que creí entregada al agua, al fuego a los vientos. Porque hasta hace poco me deshice en mil pedacitos que desparramé por todas partes, con la esperanza de desestructurar las amenazas del miedo, que todo lo corroe, inmoviliza, desenamora. Sus palabras me juntaron, me inventé un color visible para caminar nuevamente en las sendas de la comprensión, la contensión, el amor…

Y aquí tan lejos de esas calles compañeras del Pinar, de ese bosque oloroso a resina, de esas tardes de mate y amigos con olor a humedad, de ese resfregarme en los filos de los aconteceres, desmayarme de jazmines y azules, lunas enteras con olor amar y pies descalzos. Puse en espera las urgencias, le di una tregua a mis guerras, porque tener un amigo es lo mejor que a una le puede suceder.

Con él escandalizo las frivolidades desérticas que "normalmente" componen las relaciones de amigos. Contigo aprendí que despues de amar… sólo se puede amar!!.

Para el amigo irreversible que tengo en tí, porque no me alcanza con dar las gracias y dormir tranquila, porque me ayudaste desde tus dolores, tus soledades, tus riquezas, tus debilidades y tus inagotables fortalezas, por tu ave fenix, por tu compartir, por todo lo bueno y malo que hay en ti, en mí , Salud!!

Negrita

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