Buscar
PANC
Publicado: Viernes, 17 de septiembre de 2004

Héctor Díaz y un poema militante

De su libro El Día Laboral y Otros Poemas


Este poema data de comienzos de la década de los ochenta y se nota en el mismo una clara tendencia militante en su contenido. Lo cual no desacredita en absoluto su obra en general sino por el contrario, demuestra la profunda y genuina sensibilidad política de Héctor y su capacidad multifacetica en la utilización artistica de la palabra escrita que tan bien utiliza en sus poesias.

A TODOS

Hay los que tienen
y dan lo que tienen,
una poesía, un verso
o como intento un canto.

Yo solo tengo
y doy un cuento,
conocidos por todos
de plumas viejas
y silencios rotos.

También los ebrios
de cuentos inconclusos
preguntan por tus manos
para sentir de cerca.

Y ahora en la pausa
de los pies cansados
de tanto andar lo andado,
y de las manos mustías
de tanto haber golpeado,
me veo solitario
perdido en la montaña.

Y en esas manos dedos,
que se suman
para contar millones
de cuentos derrotados.
Es un libro tan viejo
este libro de cuentos
y de parias!!

Saco las hojas rotas
de mi libro cansado,
para leer las únicas palabras
que no se gastaron en oficio.

Y grito, grito al viento,
amparado en la piedra de la huelga
LIBERTAD,
amparado en la pistola
LIBERTAD,
amparado en la mano solidaria,
LIBERTAD.

Y que es el hombre,
puñado de proyectos
sin un lejano ensueño
de locas primaveras.

Vamos una vez más
de la locura al llanto,
y del llanto al oficio
cuando se pase el miedo.

Subamos al carro compañero
que nos rompa el cemento
la noche de cobalto
y el napal aventurero.

Hagamos el confesionario
de los locos.
Saquemos una vez más
la juventud del pecho.

Primero fue el niño
luego el hombre,
depués el pan,
y el dueño del pan
y el horno.
Y entonces la justicia
humana de los justos,
inventó la huelga,
la piedra adquirió
otra nomenclatura
en la escala mineral.
El aire se convirtió
en historia,
se salpicó el espejo
de la reina
de sangre obrera,
y el rey de las batallas
y de los cuadros
se nos murio de miedo
ante el impulso altivo
y proletario.
Como dice el confesionario
compañero.
Se hicieron los ejércitos
siempre contra los pueblos,
entonces nació una flor negra
en las manos del pueblo
para una sangre roja
en las venas del pueblo.
Sangre roja de gente negra,
sangre negra de muertos rotos,
la fiesta de la vida compañeros
nos viene con la lucha.

Subamos al carro compañero
la vida nos espera
con el dolor eterno
de un cuento roto.

1983

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net