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Publicado: Domingo, 12 de diciembre de 2004

¿Y la democracia cultural en Chile?


Las burocracias, es conocido, sin cesar tienen sus adláteres, de fe ciega, protegidos y premiados constantemente por sus intereses de obediencia y sumisión al poder del que profitan privilegiadamente.
No es justo que usted y yo, con nuestro honrado trabajo, mantengamos vía impuestos a ‘parásitos del Estado’. Nadie fiscaliza.

Desde que se estableció la administración de cultura, hace más de una década, los nombres de los favorecidos se repiten, sea con una beca millonaria, compras de libros, talleres, galardones estatales o de instituciones o empresas afines a la autoridad. Conocemos a la gente que vive en nuestros lares; muchos talentosos han postulado a esos fondos y fueron rechazados toda vez, por ‘jueces’ que no son tales ni guardan legitimidad sobre las obras de quienes postulan. Resulta curioso que de tantos creadores que hay en Osorno mismo, cada ocasión favorezcan a las mismas personas.

Bellaquerías: que los otros no saben postular, que los formularios no fueron bien llenados, etc, en un mundo kafquiano que no se sostiene en sus embustes y absurdos, como si hubiera que doctorarse en el argot del funcionario gubernamental. Matan a Kafka y Gogol a diario con su hipocresía.

El poder ha instaurado viejas prácticas del estalinismo, que llevó a la muerte a los genios más elevados de la Rusia soviética, con tribunales de la salud, los hizo desaparecer en hospitales psiquiátricos, al suicidio, o simplemente los ejecutó. Y otras nefandades. La política degolló a Esenin, Mayakovski, Tsvietaieva, Maldestam, Blok, Gumiliov, Babel, Sologub… Las famosas razones de estado…

Gonzalo Rojas señaló claramente en público aquí que ‘los premios siempre están muy aceitados’, que no había que forjarse ilusiones. El diario ‘La Nación’, informó sobre las ‘Mafias Culturales’ en una de sus ediciones, que no fue desmentida y que por ser Chile un país provincial, todos ya sabíamos. Sergio Paz, en una columna de un semanario de ‘El Mercurio’, expresó otro tanto recientemente. Suma y sigue. La verdad es que los galardones son las más de las veces ‘gratuitos’, por méritos extra literarios, retribución al silencio y sometimiento de algunos ‘intelectuales’, que se ven amparados cobardemente en los brazos generosos del poder.

Octavio Paz analizó en su ensayo ‘El Arco y la Lira’, la relación ‘Poesía, Sociedad, Estado’, donde quedan despejadas las dudas sobre ese infame montaje. Vargas Llosa, en estos días, lanzó una mirada a lo que llamó ‘el liberalismo que los sudamericanos se habían llevado a sus casas…’

Quien tenga ojos que vea, y el que oídos, que escuche.-

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