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Publicado: Domingo, 26 de diciembre de 2004

Poemas de Héctor Díaz


Desde sus profundos sentimientos, nos presenta Héctor Díaz unos cuantos poemas cortos, para asi como el mismo lo expresa "intentar reencontrarme un poco conmigo mismo enviando pequeños aportes."

En blanco y negro

Ya no es nuestro
ese momento,
y sin embargo
el camino guarda el recuerdo
de nuestros pies,
las locuras de nuestras manos,
y esa luna ausente,
buscando unos pastos
que ya no son verdes,
quedaron en blanco y negro
como el negativo
de un tiempo que no vuelve.

Blanco y negro,
cada eucaliptus,
bosques negros de pinos,
amurallando secretos
de la noche,
blanco corte zigzagueante,
rayo veloz de argento,
en la negra superficie,
de una cachimba sin sentido,
donde los sapos y las ranas
croan de aburridas
temiendo quedarse fuera
de la memoria.

La cabellera negra,
tan suelta a la cálida brisa
de un atardecer
sin tiempo,
libertad de volar,
aprendizaje de estrellas pedagogas,
donde el instinto se llena de ternura,
la noche se demora,
el olor de los campos mimetiza
el pasado o devenir futuro,
y la entrega, mas que una búsqueda,
es las ganas de vivir,
sentir que la sangre,
tiene sus propios caminos,
en blancas y negras huellas,
de ese tiempo que fuimos.



Contáme de tu vida

Contáme de tu vida,
del teléfono roto,
la cuenta no pagada,
el amor de los dos,
la galaxia encendida,
la calle de los locos,
una madre esperando,
el corazón de vos.

Ese tango que llora
con guitarra de lata,
la novia de la esquina,
nuestro primer borrón,
la escuela, la maestra,
tu primera poesía,
una mano extendida,
un sueño inspiración.

Discépolo prendido
detrás de una vidriera,
cambalache de todos,
sobrevivir " poeteando",
herramienta precisa,
evitando la muerte,
enfrentando el amor.
Decime que estoy loco, loco.



Te llamé por el fon

Te llamé por el fon, dormías o hacías el amor,
cosechabas la mirada de un gato bizco
o estabas extraviado en papeles blancos
con ansias arabescas de matar distancias.

Zapatos de goma, el silencio,
el fon lloró tu ausencia,
estabas perdido en otras menudencias de lo mundano,
como el agua arisca de la playa que se gasta en energías.

días sin vueltas, Díaz solitarios,
sin mayúsculas a lo Saramago,
rompiendo la norma como los juristas
soñando anarquías de tiempos lejanos.

Y qué importa la foto gastada
si el aroma de la glisina sigue llenando mis recuerdos,
con aquella abuela que la quiero cuasi india,
que nos enseñaba el amor sin las palabras.

Ese mundo de cuatromil variantes de colibríes,
millones de reflejos de un verano
el juego de las luces y el arco iris de reflejos
rodeando un girasol que se gasta en lo alto.

Maderas de otro tiempo,
un aljibe, un tacho, una tortuga,
un grito de " a comer"...,
un puchero repartido de "apurado".

Tiempo de la Yeni con Y mayúscula,
belleza flaca de los barrios,
más nostalgias que caderas,
más hambre que zapatos.

Canilla de una esquina, bola de trapo,
un vintén p’al judas, el aguatero,
hielero del verano, paño arpillera,
cordero desgollado p’al contrabando,
todo está vivo, sin ausencias,
un mangangá zumbando en el verano,
mariposas zurcando, colores negros y azules,
recuerdos de ese tiempo que me sigue gustando.

2004-08-03

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